Gilbert Gómez saborea las Grandes Ligas desde el dugout de los Mets.

El joven coach dominicano destaca las diferencias con ligas menores y asume con responsabilidad su rol en Nueva York

El dominicano Gilbert Gómez vive uno de los momentos más importantes de su carrera en el béisbol profesional. A sus 34 años, disfruta plenamente su debut como coach en las Grandes Ligas con los New York Mets, donde se desempeña como instructor de primera base y de jardineros.

“Todo lo que la gente dice de Grandes Ligas es aún mejor”, expresó Gómez, al describir la magnitud del salto desde las ligas menores hasta el llamado “Big Show”.

Tras dirigir durante tres temporadas en el sistema de ligas menores de los Mets —incluyendo un campeonato en su última campaña—, Gómez ahora experimenta una realidad distinta, marcada por mayores comodidades y una logística más eficiente.

Uno de los cambios más evidentes, según explicó, es el transporte. “La comodidad es mucho mejor. No tengo que preocuparme por mi equipaje ni por el tráfico. Ahora viajamos en vuelos chárter”, comentó durante una entrevista en el programa Palco de Grandes Ligas, del Listín Diario.

Las diferencias también se reflejan en el hospedaje. “Cuando llego al hotel, antes de subir a la habitación, ya mis maletas están ahí. Todo funciona con una rapidez impresionante”, señaló.

En cuanto a la alimentación, Gómez destacó que el contraste es notable. “En ligas menores a veces tenía que cocinar. Aquí prácticamente todo está resuelto, uno solo se enfoca en hacer su trabajo”, afirmó.

Una nueva generación en ascenso

Gómez forma parte de una camada de jóvenes coaches dominicanos que han logrado abrirse paso rápidamente en las Grandes Ligas. Junto a nombres como Víctor Estévez, José Leger y Héctor Borg, representa el relevo de técnicos formados en la Liga Dominicana y consolidados en el béisbol estadounidense.

Su rol en el terreno

Como coach de jardineros, Gómez tiene la responsabilidad de trabajar los fundamentos defensivos y el posicionamiento estratégico.

“Hay que estar pendiente de todo: la brisa, el bateador y las probabilidades de hacia dónde puede ir la pelota”, explicó.

En la primera base, su función adquiere un carácter más dinámico y comunicativo. Desde allí orienta a los corredores sobre el brazo de los jardineros, los movimientos del lanzador y las oportunidades de avanzar.

“También es ser ese puente entre el dirigente y el jugador”, agregó.

Gómez resaltó además la confianza que ha recibido del dirigente Carlos Mendoza, quien le ha otorgado libertad para tomar decisiones durante los partidos.

“Si entiendo que hay oportunidad de tomar una base extra, puedo hacerlo. Ese respaldo es clave”, aseguró.

Optimismo pese a la adversidad

A pesar de la racha negativa de 11 derrotas consecutivas que atravesaban los Mets (sin incluir el partido más reciente), Gómez se mostró confiado en la capacidad del equipo para revertir la situación.

“Los muchachos siguen positivos. Mendoza ha sido un líder y todavía queda mucha temporada. Tenemos el material para jugar mejor béisbol”, concluyó.

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