La celebración del título mundial de España terminó envuelta en la polémica. La FIFA anunció este lunes la apertura de una investigación disciplinaria tras los incidentes ocurridos al finalizar la final de la Copa Mundial, en la que la selección española derrotó a Argentina y conquistó su segunda estrella.
El organismo rector del fútbol informó que su Comité Disciplinario designó a un Fiscal Disciplinario y de Ética para investigar las posibles infracciones al Código Disciplinario de la FIFA derivadas de los enfrentamientos registrados una vez concluido el encuentro.
Las imágenes difundidas tras el partido muestran a varios futbolistas de ambas selecciones involucrados en una breve trifulca mientras los españoles celebraban el campeonato sobre el terreno de juego.
Uno de los principales protagonistas fue el mediocampista argentino Leandro Paredes. Según las repeticiones, el jugador empujó por el cuello al defensor español Eric García y, segundos después, derribó al suplente Gavi cuando este intentó intervenir para separar a los involucrados.
La tensión también alcanzó al capitán de España, Rodri. En las imágenes se aprecia cómo el defensa argentino Nahuel Molina aparentemente le propinó un golpe en el abdomen mientras el mediocampista corría para reunirse con sus compañeros. Instantes más tarde, Molina volvió a encararlo junto a Nicolás Otamendi, quien protagonizó un intercambio verbal con el capitán español.
La situación no pasó a mayores gracias a la rápida intervención del seleccionador argentino, Lionel Scaloni, y de varios futbolistas de ambos equipos, quienes lograron calmar los ánimos antes de que el incidente escalara.
En el comunicado oficial, la FIFA explicó que investigará lo sucedido para determinar si hubo violaciones al reglamento disciplinario. Sin embargo, el organismo no precisó cuánto tiempo tomará el proceso ni identificó a jugadores específicos bajo investigación.
Aunque Leandro Paredes no fue expulsado tras el pitazo final, la apertura del expediente disciplinario deja abierta la posibilidad de que reciba una sanción una vez concluyan las investigaciones.
La decisión de la FIFA mantiene la atención sobre un desenlace que, más allá del histórico título conseguido por España, quedó marcado por un episodio de tensión entre los protagonistas de una final que prometía ser recordada únicamente por el fútbol.