Santo Domingo. A sus 68 años, Felicia Leclerc continúa desafiando el paso del tiempo y escribiendo capítulos en la historia del hipismo dominicano. Con 46 años dedicados a montar caballos, la veterana jocketa sigue aferrada a la pasión que define su existencia: el deporte ecuestre.
Cada día comienza para ella mucho antes del amanecer. A las cuatro de la mañana se levanta en su residencia de Villa Juana, se prepara un café y emprende el recorrido hacia el Hipódromo V Centenario, donde mantiene una rutina que muchos atletas jóvenes envidiarían.
Una vez en el hipódromo, su jornada incluye el cuidado de los ejemplares, baños en la piscina, alimentación, suministro de vitaminas y paseos por la pista. Son tareas que realiza con entusiasmo y que reflejan su amor incondicional por los caballos.
«El hipismo es mi vida», afirma con convicción la considerada madre del llamado «Deporte de los Reyes» en República Dominicana.
La trayectoria de Leclerc comenzó el 2 de agosto de 1980 en el desaparecido Hipódromo Perla Antillana, donde debutó de manera triunfal montando al ejemplar «El Fantoche». Desde entonces, su nombre se convirtió en sinónimo de perseverancia y dedicación.
El pasado 9 de mayo estuvo cerca de alcanzar una nueva hazaña histórica. Montando al caballo Al Emir, ocupó la segunda posición en una emocionante carrera, siendo superada apenas en los últimos diez metros por Alexander Fernández y la potranca Doña Mireya.
De haber ganado, Leclerc habría roto el récord de la estadounidense Diane King, quien en 2013 se convirtió en la jocketa de mayor edad en ganar una carrera oficial al imponerse a los 67 años en el Hipódromo Thistledown, en Ohio.
Sin embargo, lejos de desanimarse, la veterana atleta mantiene intacta la confianza en alcanzar esa marca.
«Si Dios quiere lo vamos a lograr. Me siento fuerte, me siento bien», expresa Leclerc, quien conserva las mismas 95 libras de peso con las que compitió por primera vez hace más de cuatro décadas, gracias a una estricta disciplina y un privilegiado metabolismo.
Cuando amigos y aficionados le sugieren el retiro, responde con firmeza: «¿Por qué tengo que retirarme? ¿Por cuál razón debo retirarme de lo que me gusta?».
Además de su carrera deportiva, Leclerc dedica parte de su vida a la enseñanza. De lunes a viernes imparte docencia en la Escuela Vocacional Don Arturo Zicklay, donde asegura haber encontrado una familia en los numerosos estudiantes que ha formado a lo largo de los años.
El reconocido cronista hípico Dagoberto Galán recuerda haberla conocido en el Hipódromo Perla Antillana gracias al exbeisbolista Manuel «Bonny» Castillo. Desde entonces, fue testigo de la determinación y talento que caracterizan a la amazona dominicana.
«Felicia Leclerc es una guerrera. La conocí en persona en el Hipódromo Perla Antillana y recuerdo que me tomé mi primera foto en el Círculo de Ganadores con ella y la yegua Kathy Coach, en la década de los 80», destacó Galán.
Actualmente, Leclerc forma parte de un grupo cada vez más reducido de protagonistas del histórico Hipódromo Perla Antillana que todavía mantienen vínculos activos con las pistas. Junto a ella permanecen los veteranos jinetes José Gilberto Reyes, William Luis y Robin Santiago, quienes aún montan de forma esporádica en el Hipódromo V Centenario.
Mientras tanto, antiguos compañeros de generación como Luis Jiménez, Dante Faña, Gerardo Paulino y Juan Julio Abreu continúan ligados al deporte, aunque desde hace años desempeñándose como entrenadores.
A sus 68 años, Felicia Leclerc sigue persiguiendo victorias y rompiendo barreras. Su historia es la de una mujer que ha dedicado casi toda su vida al hipismo y que, lejos de pensar en el retiro, continúa demostrando que la pasión no tiene fecha de vencimiento.