Estados Unidos cumplió con el objetivo y selló su clasificación a los octavos de final del Mundial tras imponerse 2-0 a Bosnia y Herzegovina en un Levi’s Stadium entregado a su selección. Sin embargo, la celebración del conjunto dirigido por Mauricio Pochettino quedó empañada por la expulsión de su máximo goleador, Folarin Balogun, quien se perderá el decisivo enfrentamiento ante Bélgica.
Impulsado por el apoyo de su afición en el estadio de la Bahía de San Francisco, que se despidió como sede del torneo, el Team USA salió decidido a imponer condiciones desde el primer minuto. Bosnia, consciente del potencial ofensivo estadounidense, apostó por un planteamiento conservador, priorizando el orden defensivo y las transiciones rápidas.
Con Christian Pulisic recuperado de las molestias musculares que limitaron su rendimiento durante la fase de grupos, el capitán estadounidense volvió a asumir el liderazgo ofensivo del equipo. El atacante del Milan fue el principal generador de peligro en una selección que, fiel al estilo que ha implantado Pochettino, apostó por la intensidad y la velocidad.
Estados Unidos monopolizó la posesión y encontró profundidad especialmente por la banda derecha, donde Weston McKennie insistió constantemente. Sin embargo, la sólida estructura defensiva bosnia complicó el trabajo de los anfitriones durante gran parte del primer tiempo.
Cuando parecía que ambos equipos se marcharían al descanso sin goles, apareció el hombre de siempre. Folarin Balogun aprovechó un balón que quedó suelto tras un rebote defensivo y definió con un potente zurdazo entre las piernas del guardameta Nikola Vasilj para establecer el 1-0. El tanto permitió a Estados Unidos mantener una curiosa estadística: marcar antes del descanso en todos sus partidos de este Mundial.
La noche, sin embargo, cambiaría radicalmente para el delantero del Mónaco. En el minuto 64, Balogun fue expulsado tras la revisión del VAR, que consideró merecedora de tarjeta roja una entrada involuntaria sobre Tarik Muharemovic mientras ambos disputaban un balón dividido.
Con superioridad numérica, Bosnia intentó aprovechar el desconcierto estadounidense y adelantó líneas en busca del empate. Pero cuando más sufrían los locales, apareció una de las figuras emergentes del equipo. Malik Tillman culminó un rápido contragolpe con una exquisita definición en el minuto 82 para sentenciar el encuentro y desatar la celebración en las gradas.
La victoria tiene un valor especial para el conjunto de Pochettino, que consiguió romper una prolongada racha negativa ante selecciones europeas en partidos de eliminación directa. Después de un inicio irregular en su etapa como seleccionador estadounidense, el técnico argentino ha logrado consolidar una identidad de juego agresiva, dinámica y competitiva.
La conexión entre Pochettino y la afición quedó reflejada al final del encuentro, cuando el entrenador celebró junto a los aficionados y se unió a los cánticos de «Country Roads», en una de las imágenes más emotivas de la jornada.
Por su parte, Bosnia y Herzegovina se despide del torneo con la cabeza alta. En su primera participación en una fase de eliminación directa de una Copa del Mundo, el conjunto balcánico ofreció una actuación competitiva y dejó sensaciones positivas de cara al futuro.
Ahora, el reto para Estados Unidos será aún mayor. El próximo lunes, en Seattle, el Team USA se enfrentará a Bélgica en los octavos de final. Los europeos llegan impulsados por una de las remontadas más espectaculares del campeonato, tras revertir un 0-2 ante Senegal y clasificarse con un dramático penal convertido por su capitán, Youri Tielemans, en el tiempo extra.
Sin Balogun, pero respaldado por la ilusión de su afición y el crecimiento mostrado bajo el mando de Pochettino, Estados Unidos buscará dar un nuevo golpe sobre la mesa en su camino mundialista.