Equipos lanzan con más cautela a Juan Soto en medio de crisis ofensiva de los Mets.

Nueva York.– En una temporada marcada por el bajo rendimiento colectivo, una tendencia comienza a destacar en la ofensiva de los Mets: los lanzadores están enfrentando a Juan Soto de manera diferente.

El estelar dominicano está viendo menos lanzamientos en la zona de strike que en años anteriores, una señal clara de que los equipos rivales están optando por evitarle daño en momentos clave. En lo que va de 2026, Soto ha recibido pitcheos en la zona apenas el 44.7% de las veces, su nivel más bajo desde 2020. Para ponerlo en contexto, el año pasado esa cifra fue de 49.4%, la más alta de su carrera en una temporada.

Entre los 302 bateadores con al menos 200 lanzamientos vistos este año, Soto ocupa el puesto 249 en frecuencia de pitcheos en la zona, lo que evidencia el cambio en la estrategia de los lanzadores.

Esta situación se hizo evidente durante la doble jornada del domingo ante los Rockies de Colorado. En la octava entrada del primer juego, con corredores en base y la oportunidad de tomar la ventaja, el relevista Jaden Hill evitó completamente la zona, lanzándole cinco bolas consecutivas. Soto, en conteo favorable de 2-0, intentó hacer swing a un cambio de velocidad fuera de la zona, fallando antes de recibir la base por bolas.

El propio jugador reconoce el patrón, aunque lo asume como parte natural del juego.
“Definitivamente, no quieren permitir un extrabase, así que están siendo un poco cuidadosos”, comentó Soto.

Sin embargo, el fenómeno no ocurre en el vacío. A nivel de toda la liga, la tasa de bases por bolas ha aumentado a 9.6%, la más alta proyectada desde el año 2000, lo que indica una tendencia general hacia menos lanzamientos en la zona.

Aun así, Soto también ha mostrado un cambio en su enfoque. Sus tasas de swing —tanto dentro como fuera de la zona— están por encima de sus promedios históricos, lo que sugiere una mayor agresividad en el plato, posiblemente influenciada por la falta de producción ofensiva del equipo.

Y ahí radica otro factor clave: la falta de “protección” en la alineación.

Más allá de quién batea detrás, la verdadera protección depende de que los bateadores previos se embasen. En ese aspecto, los Mets han sido uno de los peores equipos de Grandes Ligas. Su porcentaje colectivo de embasarse es de .288, el más bajo de la liga, mientras que sus primeros bates registran apenas .278.

Esto limita las oportunidades de Soto de batear en situaciones favorables. Aunque el 45% de sus apariciones al plato han sido con corredores en base —similar al 46% del año pasado—, la calidad y frecuencia de esas oportunidades no es la misma.

La ausencia de Francisco Lindor ha sido determinante. En 2025, los primeros bates del equipo, impulsados por el boricua, lograron un sólido .347 de porcentaje de embasarse, lo que generó más tráfico en las bases y obligaba a los lanzadores a atacar la zona ante Soto.

Ahora, con jugadores como Bo Bichette ocupando el primer turno, los Mets necesitan urgentemente mejorar su capacidad de embasarse si quieren obligar a los rivales a cambiar su enfoque contra su principal bateador.

Mientras tanto, Soto sigue ajustándose en medio de un contexto adverso, donde cada turno al bate parece condicionado no solo por su talento, sino por las limitaciones ofensivas de todo un equipo.

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