Enhanced Games: el polémico evento que permite el dopaje y ofrece US$1 millón a sus campeones.

El nacimiento de los llamados “Enhanced Games” ha provocado un intenso debate en el mundo deportivo. La competencia, que permite abiertamente el uso de sustancias para mejorar el rendimiento físico, desafía los principios históricos del olimpismo y ha sido rechazada por organismos como el Comité Olímpico Internacional, la Agencia Mundial Antidopaje y la UNESCO.

Sin embargo, pese a las críticas éticas y médicas, el atractivo económico parece estar ganando terreno: el evento promete premios de hasta un millón de dólares para quienes rompan récords mundiales.

Para Marcos Díaz, la iniciativa representa “un disparate”, aunque admite que deja al descubierto profundas grietas dentro del sistema deportivo tradicional.

Los organizadores de los Enhanced Games defienden el proyecto bajo el argumento de explorar “el más alto potencial humano”. Pero, según Díaz, los resultados iniciales demostraron que el dopaje no es suficiente para alcanzar la élite absoluta.

“No menos cierto es que los Enhanced Games demuestran que para llegar a lo más alto del potencial humano a nivel deportivo, la ventaja química del dopaje no es lo único”, afirmó.

La teoría de que los atletas romperían masivamente las marcas mundiales no se cumplió. De hecho, solo cayó un récord relevante: el del nadador griego Kristian Gkolomeev en los 50 metros libres.

Díaz señala que la marca fue conseguida bajo condiciones que no serían válidas en competencias oficiales, debido al uso de sustancias prohibidas y de un traje de baño no permitido por las regulaciones internacionales.

Aun así, el récord oficial continúa perteneciendo al australiano Cameron McEvoy.

El enorme incentivo económico aparece como la principal razón detrás del interés de muchos atletas.

Además del millón de dólares por romper récords, los organizadores entregan premios adicionales de 250 mil dólares a los ganadores de las pruebas.

“Lo que atrajo a los atletas a participar fue la remuneración económica”, sostuvo Díaz, quien mencionó casos como el de la pesista dominicana Beatriz Pirón y otros deportistas retirados que decidieron competir.

También han participado atletas activos, como el velocista estadounidense Fred Kerley.

Gkolomeev reconoció públicamente el impacto económico de su victoria.

“Esto va a cambiar mi vida para bien, sin duda. Es una gran ayuda para mí y mi familia”, declaró a Reuters tras recibir el premio millonario.

Más allá del debate sobre el dopaje, Díaz considera que los Enhanced Games obligan al deporte olímpico a replantearse su modelo económico.

El exnadador entiende que el olimpismo mantiene todavía una visión heredada de Pierre de Coubertin, centrada en el amateurismo del atleta, mientras el negocio alrededor de los Juegos Olímpicos genera miles de millones de dólares.

“Vendemos entradas, derechos televisivos y contenido digital, pero a los atletas no les toca prácticamente nada”, criticó.

Díaz asegura que ya llevó este debate a reuniones del COI en Lausana, Suiza, cuestionando si resulta sostenible un sistema donde muchos deportistas dedican toda su vida a competir sin recibir compensaciones directas por sus logros olímpicos.

A diferencia de estrellas multimillonarias como Roger Federer o Rafael Nadal, atletas de disciplinas como judo, pesas, natación o taekwondo dependen casi exclusivamente del apoyo estatal o de patrocinadores.

“¿Es justo? Yo no creo. ¿Es sostenible? En algún momento ese tema estará sobre la mesa”, expresó.

Otro de los puntos que genera controversia es cómo podría afectar la participación en estos juegos al legado de atletas retirados.

Sobre el caso de Beatriz Pirón, Díaz explicó que la exlevantadora de pesas no puede ser sancionada porque ya estaba oficialmente retirada al momento de participar.

No obstante, entiende que el debate podría trasladarse en el futuro a espacios como el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, dependiendo de cuáles sean los criterios para evaluar la inmortalidad deportiva.

“Ella no ha hecho absolutamente nada donde haya faltado alguna regla, ni antes ni después de retirada”, concluyó Díaz, defendiendo la trayectoria de la atleta tras 18 años de carrera profesional.

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