Cuando parecía cuestión de tiempo para que Sandy Alcántara volviera a convertirse en una de las piezas más codiciadas antes de la fecha límite de cambios, el sorprendente desempeño de los Miami Marlins cambió por completo el panorama.
Tras regresar en 2025 de la cirugía Tommy John que lo dejó fuera durante toda la temporada 2024, el derecho dominicano despertó de inmediato el interés de múltiples organizaciones con aspiraciones de postemporada. Las llamadas y consultas al gerente general Gabe Kapler no dejaron de llegar, conscientes de que Alcántara representaba uno de los abridores más valiosos disponibles.
La estrategia de Miami parecía clara: esperar que el ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional en 2022 recuperara su mejor versión para aumentar su valor de mercado y obtener el mayor retorno posible en prospectos. Sin embargo, el rendimiento del equipo sobre el terreno obligó a replantear esa hoja de ruta.
Con marca de 52-48, los Marlins comenzaron la semana igualados con los Cardenales de San Luis en la pelea por el último boleto de comodín de la Liga Nacional. En ese contexto, desprenderse del lanzador que encabeza la rotación dejaría un mensaje difícil de justificar para un club que, por primera vez en mucho tiempo, tiene opciones reales de competir en octubre.
El dominicano ha recuperado el nivel que lo convirtió en uno de los mejores abridores de las Grandes Ligas. Lidera las Mayores con 136.2 entradas lanzadas, registra marca de 10-5, efectividad de 3.89 y limita a los bateadores rivales a un promedio de .250.
Más allá de los números, Alcántara ha vuelto a ser el «come entradas» que tanto valor aporta a cualquier organización, consolidándose nuevamente como el brazo de referencia de la rotación de Miami.
Otro factor que fortalece la posición de los Marlins es el contrato del lanzador.
El acuerdo de cinco años y 56 millones de dólares concluye al finalizar esta temporada, pero la franquicia mantiene una opción para retenerlo en 2027 por 21 millones de dólares, lo que le permite conservar el control sobre uno de sus principales activos sin la presión inmediata de una agencia libre.
Esa combinación entre rendimiento deportivo y control contractual terminó convenciendo a la organización de retirar al dominicano del mercado y rechazar las propuestas recibidas antes de la fecha límite de cambios.
Paradójicamente, el buen momento del equipo no ha logrado despertar el entusiasmo de la afición.
Los Marlins promedian apenas 12,724 espectadores por partido en el loanDepot Park, una cifra incluso inferior a la de 2025, cuando asistían 14,282 fanáticos por encuentro. Solo los Atléticos, que juegan temporalmente en Sacramento, registran una asistencia más baja en las Grandes Ligas.
Ese contraste mantiene abierto el debate dentro de la organización: apostar por una clasificación a la postemporada con Alcántara como líder de la rotación o priorizar una reconstrucción a largo plazo obteniendo jóvenes talentos mediante un cambio.
Por ahora, la respuesta parece estar definida. Mientras los Marlins sigan en la pelea por un puesto en octubre, Sandy Alcántara continuará siendo el as de la rotación y una pieza intocable en Miami.