De acuerdo con reportes del periodista Jon Heyman, el estelar jardinero será activado este miércoles desde la lista de lesionados de 10 días, luego de perderse poco más de dos semanas por una distensión en la pantorrilla derecha. Su retorno se producirá sin necesidad de una asignación de rehabilitación en ligas menores, una señal de que el equipo confía en que está listo para impactar de inmediato.
Antes de su lesión, Soto había iniciado la campaña en gran forma, registrando una línea ofensiva de .355/.412/.516 en los primeros ocho partidos. Su ausencia coincidió casi de manera exacta con el desplome del equipo: los Mets pasaron de un prometedor récord de 7-4 a un preocupante 7-15, incluyendo una racha de 11 derrotas consecutivas.
La producción ofensiva, especialmente en los jardines, ha sido uno de los puntos más débiles durante este tramo. Sin Soto, los jardineros del equipo han combinado para una línea de .232/.305/.322, equivalente a un 83 wRC+, es decir, un rendimiento 17% por debajo del promedio de la liga.
Jugadores como Carson Benge (.143/.229/.206), Brett Baty (.200/.206/.277) y Tyrone Taylor (.214/.241/.357) no han logrado llenar el vacío ofensivo, mientras que Tommy Pham sigue sin conectar hits en sus oportunidades limitadas.
Por otro lado, Luis Robert Jr. ha sido uno de los pocos puntos positivos en los jardines, mostrando consistencia en medio del mal momento colectivo.
El regreso de Soto permitiría a los Mets retomar su alineación ideal en los jardines, con Robert Jr. en el central, Benge en el derecho y Soto en el izquierdo. Más allá de su producción individual, su presencia aporta equilibrio, disciplina en el plato y una amenaza constante para los lanzadores rivales.
Además, su vuelta podría aliviar la presión sobre otros bateadores, incluyendo a MJ Meléndez, quien ha tenido una breve pero llamativa actuación como bateador designado (.357/.438/.714 en 16 apariciones), aunque sus números están inflados por un BABIP poco sostenible.
Para hacer espacio en el roster activo, los Mets deberán tomar una decisión. Entre las opciones más viables figura enviar a ligas menores al receptor Hayden Senger, aprovechando que el equipo cuenta actualmente con tres catchers.
Otras alternativas incluyen bajar a Benge para que recupere su ritmo, enviar a Meléndez —quien aún tiene opciones— o incluso designar para asignación a Pham, considerando su bajo impacto ofensivo.
A pesar del mal momento, las proyecciones aún mantienen cierto optimismo. Según FanGraphs, los Mets conservan un 41.4% de probabilidades de clasificar a la postemporada, una caída significativa respecto al 80.4% con el que iniciaron la campaña, pero aún dentro de un margen que permite soñar con una remontada.
Con la temporada todavía en sus primeras etapas, el regreso de Soto no solo representa la reincorporación de una superestrella, sino también una oportunidad para que los Mets cambien el rumbo antes de que el déficit en la tabla sea irreversible.