El sueño europeo del Valencia Basket llegó a su final este viernes tras caer ante un sólido y experimentado Real Madrid por 90-105 en una vibrante semifinal española de la Final a Cuatro de la EuroLeague disputada en Atenas. El conjunto blanco volvió a demostrar su peso histórico en el continente y avanzó a una nueva final continental, donde buscará conquistar su undécima corona frente al Olympiacos.
El equipo dirigido por Sergio Scariolo supo resistir las bajas sensibles en la pintura de Edy Tavares y Alex Len, encontrando respuestas colectivas en una actuación coral liderada por Mario Hezonja, autor de 23 puntos, y un dominante trabajo reboteador que terminó inclinando definitivamente la balanza.
Desde el arranque, el encuentro respondió a las expectativas de una semifinal de alto voltaje. El Madrid golpeó primero aprovechando la velocidad de las transiciones y la conducción del argentino Facundo Campazzo, tomando ventaja en un inicio frenético. Sin embargo, el Valencia reaccionó rápidamente gracias a la intensidad ofensiva de Kameron Taylor y la capacidad del conjunto taronja para atacar la zona blanca.
El primer cuarto terminó con ligera ventaja valenciana (28-26), reflejo de un partido dinámico y equilibrado que mantenía viva la ilusión del debutante en una Final a Cuatro.
Pero el segundo parcial marcó un punto de inflexión. El Real Madrid elevó notablemente su eficacia exterior y encontró en el triple un arma devastadora. Los blancos anotaron 36 puntos en apenas diez minutos, moviendo el balón con velocidad y castigando constantemente a una defensa valenciana que, pese a verse superada por momentos, nunca dejó de competir.
El Valencia logró mantenerse con vida gracias al empuje del dominicano Jean Montero, muy activo en ataque, y cerró la primera mitad perdiendo solo por seis puntos (56-62). El espectáculo ofensivo fue histórico: los 118 puntos combinados representaron la mayor anotación en una primera mitad de una Final a Cuatro de Euroliga en lo que va de siglo.
Tras el descanso, el ritmo del partido disminuyó y el choque se volvió más físico. El conjunto valenciano intentó acercarse poco a poco en el marcador, pero el Madrid encontró soluciones en la experiencia de Gabriel Deck y en un aplastante dominio del rebote ofensivo. Los merengues capturaron diez rebotes ofensivos en el tercer cuarto, una estadística decisiva que les permitió ampliar la diferencia hasta los trece puntos antes del último periodo.
La preocupación para el Madrid llegó en el arranque del cuarto final, cuando Usman Garuba abandonó la pista lesionado y con visibles gestos de dolor. El incidente desestabilizó momentáneamente al conjunto blanco, situación que Valencia aprovechó para lanzarse al ataque en un intento desesperado de remontada.
Los taronja apretaron hasta el final impulsados por el orgullo y el apoyo de su afición, pero el Madrid resistió cada embestida con sangre fría y experiencia competitiva. La eficacia ofensiva de Hezonja y el control emocional en los momentos decisivos terminaron asegurando el boleto blanco a otra final europea.
A pesar de la derrota, el Valencia Basket cerró una campaña histórica, alcanzando por primera vez una Final a Cuatro y confirmándose como uno de los proyectos más sólidos del baloncesto europeo actual. El Real Madrid, por su parte, vuelve a situarse a un triunfo de ampliar aún más su legendario palmarés continental.