
SANTO DOMINGO. La comida de la Villa Centroamericana ha recibido buenas críticas por parte de la delegación mexicana que participa en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Sin embargo, entre atletas, entrenadores y personal médico hay un consenso: al menú le falta el ingrediente que para ellos es indispensable, el picante.
La oferta gastronómica del comedor principal reúne platos de diferentes cocinas para atender a representantes de los 37 países participantes. Aunque la variedad y la calidad son bien valoradas, los mexicanos aseguran que sus comidas favoritas no saben igual sin el toque del chile.
«Está muy rica la comida, pero le hace falta el saborcito del chile», comentó la clavadista Adriana Torres, quien reconoció el esfuerzo realizado para ofrecer un menú amplio, aunque extraña el ingrediente que forma parte de su alimentación diaria.
La misma opinión comparte Emiliano Silva, integrante del cuerpo médico de la delegación, quien destacó la diversidad de opciones disponibles durante el almuerzo y la cena.
«Me parece que es bien variada, sobre todo a la hora de comida y cena, pero picante no hay», expresó mientras recorría la línea del buffet para servirse arroz, carnes y guisos.
Silva reveló, además, que algunos integrantes del equipo viajaron preparados y llevaron consigo salsas picantes, las cuales utilizan discretamente, ya que las normas de seguridad del comedor no permiten introducir este tipo de productos.
El gusto por el picante forma parte de la identidad gastronómica mexicana. El chile acompaña desde edades tempranas una gran variedad de alimentos, desde tacos, quesadillas y carnes hasta ensaladas, embutidos, dulces e incluso helados y postres.
Por eso, no sorprende que también Alfonso Woolfolk, lateral derecho de la selección mexicana de balonmano, admitiera que extraña ese sabor característico.
«La comida está muy buena, pero un poquito de picante no estaría mal», dijo el jugador tras concluir el almuerzo junto a sus compañeros, vestidos con los tradicionales colores verde, blanco y rojo de la selección mexicana.
De manera informal, algunos atletas y miembros del cuerpo técnico han solicitado a los chefs del comedor —integrado por cocineros colombianos, venezolanos y dominicanos— que consideren incluir opciones con picante en el menú.
Más que una preferencia culinaria, para los mexicanos el chile representa una tradición transmitida de generación en generación y un símbolo de orgullo nacional. Aunque la experiencia gastronómica en la Villa ha sido positiva, muchos coinciden en que un poco de picante haría que la comida se sintiera mucho más cercana a casa.