El intento de colocar a Juan Soto como primer bate no ha producido los resultados esperados para los Mets, que analizan posibles ajustes tras el bajón ofensivo del dominicano en ese rol.
En sus últimos seis partidos como primer bate, Soto apenas ha conectado dos hits en 21 turnos, para un promedio de .095, con una remolcada, seis ponches y un OPS de .469. Aunque el equipo registra marca de 3-3 durante ese tramo, la producción individual del estelar jardinero ha encendido las alarmas en el cuerpo técnico.
La decisión de mover a Soto al primer puesto en la alineación fue tomada el pasado lunes, luego de las lesiones de Francisco Lindor y Jorge Polanco. El dirigente Carlos Mendoza buscó aumentar la cantidad de turnos del toletero y generar mayor tráfico en las bases. Sin embargo, el rendimiento ofensivo ha mostrado un descenso notable.
Tras encadenar tres juegos consecutivos sin hit, Soto reconoció dificultades en el plato. “Me han estado lanzando pitcheos en los que estoy quedando por debajo, y he estado trabajando con los coaches de bateo, haciendo swings, siguiendo mi rutina y trabajando en la mecánica”, expresó el jugador luego de la derrota ante Arizona durante la gira del equipo por el Oeste. “Ya llega un punto en el que tienes que dejar de fallarlos”, añadió.
Los números respaldan la percepción del bajón. Según datos de Baseball Savant, su porcentaje de abanicados dentro de la zona de strike (In-Zone Whiff %) ha aumentado a 21.6% desde que asumió el rol de primer bate, muy por encima de su promedio habitual, que oscila entre 12% y 14%, rango que históricamente lo ha mantenido entre los mejores de las Grandes Ligas en disciplina en el plato.
Además, de acuerdo con FanGraphs, su porcentaje de swings a lanzamientos fuera de la zona (O-Swing %) también ha subido a 22.8%, superando su promedio de carrera, que se ubica entre 12% y 19%. La caída en estos indicadores refleja una disminución en la selectividad que caracteriza su estilo ofensivo.
En lo que va de la temporada 2026, Soto mantiene una línea ofensiva de .264, con cuatro jonrones, 10 carreras impulsadas y un OPS de .826 en 25 juegos. Aunque sus números generales siguen siendo respetables, el rendimiento reciente en la parte alta del orden al bate ha generado debate sobre si el experimento debe continuar o si el equipo deberá reconsiderar su estructura ofensiva.
Con la temporada aún en desarrollo, los Mets enfrentan la decisión de mantener el ajuste o regresar a un esquema más tradicional que permita a Soto producir en una posición donde históricamente ha sido más efectivo.