San Francisco – Con el calendario regular en su recta final, los Gigantes de San Francisco han encontrado un impulso inesperado pero contundente en sus dos adquisiciones más costosas: Rafael Devers y Willy Adames. El dúo dominicano ha encendido la ofensiva del equipo justo a tiempo para mantener vivas las esperanzas de clasificar a los playoffs por la vía del comodín en la Liga Nacional.
El 20 de agosto, la situación lucía desalentadora. Los Gigantes, con marca de 61-66, estaban a 6.5 juegos del último puesto del comodín y detrás de tres equipos en la clasificación, incluyendo a los Mets de Nueva York. Aquella noche, San Francisco cayó por un contundente 8-1 ante los Padres, y tanto Devers como Adames se fueron de 3-0 con un boleto cada uno.
Sin embargo, desde esa fecha hasta el miércoles 10 de septiembre, la historia ha dado un giro radical. En sus siguientes 20 juegos, San Francisco ganó 13 encuentros, acercándose a solo dos juegos de los Mets por el último cupo a la postemporada.
La razón principal del resurgir ofensivo tiene nombres y apellidos: Rafael Devers y Willy Adames.
Desde el 21 de agosto, Devers ha estado encendido. En 73 turnos al bate, batea para .288 con 7 cuadrangulares, 20 carreras impulsadas, 13 boletos y un OPS de 1.012, números que lo colocan como uno de los bateadores más productivos del equipo y de toda la liga en ese período.
Adames, por su parte, ha sido igual de impactante. En 69 turnos, ha conectado para promedio de .275, con 9 jonrones, 19 remolques, 12 boletos y un impresionante OPS de 1.058.
Ambos peloteros han sido piezas clave en la racha ganadora de los Gigantes, que ahora enfrentan una etapa decisiva: de los 16 juegos restantes, 7 serán contra los Dodgers de Los Ángeles, sus eternos rivales y líderes divisionales.
La ofensiva estelar de Devers y Adames no solo ha sido vital en el terreno, sino que también justifica las apuestas millonarias que hizo la gerencia de los Gigantes en los últimos meses.
El pasado 10 de diciembre, San Francisco firmó al campocorto Willy Adames en la agencia libre por siete años y 182 millones de dólares, el contrato más alto en la historia del club en ese momento, superando los 167 millones de Buster Posey en 2013.
Pero la organización no se detuvo allí. El 15 de junio, los Gigantes sorprendieron al adquirir vía cambio al antesalista Rafael Devers, asumiendo los más de 250 millones de dólares restantes de la extensión que el dominicano había firmado con los Medias Rojas de Boston en 2023 (313.5 millones por 10 años).
Ahora, con ambos desempeñándose a un nivel élite, esas inversiones lucen no solo justificadas, sino también cruciales para la posibilidad de un retorno a la postemporada.
Con 16 juegos por disputarse y una batalla cerrada por el último comodín, cada juego cuenta. Los Gigantes confían en que sus estrellas dominicanas mantendrán el paso y arrastrarán al equipo hacia octubre.
Devers y Adames ya demostraron que no solo llegaron con grandes contratos, sino también con grandes bates.