Devers confía en su recuperación pese a inicio complicado con los Giants.

El dominicano Rafael Devers mantiene la calma en medio de uno de los comienzos más difíciles de su carrera en las Grandes Ligas. El inicialista de los San Francisco Giants está convencido de que su producción ofensiva mejorará pronto, pese a los números discretos que ha registrado en este arranque de la temporada 2026.

“Siempre me mantengo positivo. Sé qué tipo de jugador soy, sé quién soy y sé lo que tengo que demostrar”, expresó Devers, dejando claro que la confianza sigue intacta a pesar del mal momento.

El toletero de 29 años, quien llegó a San Francisco en un movimiento de alto perfil el pasado junio, batea apenas .211 con un OPS de .548 y dos cuadrangulares en sus primeros 29 partidos. A esto se suma un preocupante 30.8% de ponches —el más alto de su carrera— y un bajo 5% de bases por bolas.

Las dificultades de Devers reflejan, en parte, el pobre desempeño colectivo de la ofensiva de los Giants, que promedian apenas 3.34 carreras por juego, la cifra más baja de todas las Grandes Ligas. El equipo también acumula seis blanqueadas en lo que va de campaña, incluyendo una reciente derrota 7-0 ante los Phillies.

Uno de los aspectos más llamativos del bajón ofensivo de Devers ha sido su rendimiento ante rectas en la zona de strike. Esta temporada presenta un promedio de .267 y slugging de .467 frente a estos lanzamientos, con una tasa de ponches de 46.7%, muy por encima de sus estándares históricos (.342 de promedio, .664 de slugging y 19.7% de ponches).

El propio jugador reconoce la necesidad de ajustes, aunque descarta cambios drásticos en su mecánica. “Necesito hacer un ajuste, pero sin cambiar mi swing. Siempre he sido así. Si cambias demasiado, puede empeorar”, explicó.

A pesar de algunos gestos de frustración aislados —como cuando rompió un bate en un partido ante Cincinnati—, Devers insiste en que su enfoque ha sido mayormente positivo. “Esto es mi trabajo. Siempre habrá altibajos”, afirmó.

Desde el cuerpo técnico, el respaldo es total. El dirigente Tony Vitello destacó la madurez del jugador para manejar la situación. “Él se conoce mejor que nadie. La gente puede reaccionar exageradamente, pero lo importante es su actitud, y ha sido la correcta”, señaló.

Aunque los resultados aún no acompañan, dentro de la organización creen ver señales de mejoría. Un ejemplo fue el doble al jardín contrario que conectó recientemente, mostrando indicios de ajuste en su enfoque al plato.

Por ahora, Devers se mantiene firme en su filosofía: paciencia, confianza y trabajo constante. En un béisbol donde las rachas son inevitables, el dominicano apuesta a que su talento terminará imponiéndose.

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