Arlington, Texas. — Oneil Cruz volvió a demostrar por qué es uno de los bateadores más temidos de las Grandes Ligas al conectar un impresionante cuadrangular de tres carreras que terminó en el tercer nivel de las gradas del Globe Life Field, durante la victoria de los Piratas de Pittsburgh 8-4 sobre los Rangers de Texas.
El batazo, que salió a una velocidad de 116.9 millas por hora, se convirtió en el jonrón más potente de la temporada en las Mayores y el segundo más fuerte registrado en ese estadio desde su inauguración. La pelota impactó la parte superior del poste de foul del jardín derecho y, de no haber hecho contacto con la estructura, habría recorrido aproximadamente 432 pies, según datos de Statcast.
Más allá de la potencia, lo llamativo fue el lugar donde terminó la pelota: tras el rebote, cayó en la tercera de las cuatro gradas del estadio, provocando la reacción inmediata de aficionados y compañeros.
Curiosamente, Cruz llegó a ese turno al bate tras una noche complicada, en la que acumulaba cuatro turnos sin hits y tres ponches. Sin embargo, el dominicano confiaba en que su suerte cambiaría en el momento clave.
“Estaba teniendo un mal día, pero ese era el turno en el que tenía que hacer algo. Le dije a un compañero que iba a conectar un jonrón”, comentó Cruz después del partido, entre risas, asegurando además que no necesitaba ver la repetición: “Ya lo vi en persona”.
El batazo terminó de sentenciar el encuentro, que ya había comenzado a inclinarse a favor de Pittsburgh tras un toque productor de Jake Mangum que permitió anotar a Nick Gonzales.
“Fue un batazo fuerte. Me alegro de que no le haya dado a nadie”, bromeó Mangum. “Ahí supimos que el juego estaba definido”.
Con actuaciones como esta, Cruz sigue consolidándose como uno de los jugadores más electrizantes del béisbol actual, capaz de cambiar un partido con un solo swing.