Cristopher Sánchez vivió una noche que difícilmente olvidará. Aunque permitió tres carreras en su primera apertura en un Juego de Estrellas, el zurdo dominicano de los Phillies se marchó con algo mucho más valioso que el resultado: la satisfacción de haber alcanzado uno de los mayores reconocimientos de su carrera.
El lanzador de La Romana llegó al clásico de mitad de temporada respaldado por una brillante primera mitad, en la que registró efectividad de 2.62 a lo largo de 20 aperturas, consolidándose entre los mejores abridores de las Grandes Ligas.
Más allá de los números, Sánchez confesó la emoción que sintió al convertirse en el encargado de abrir el encuentro.
“Estoy muy emocionado. Viniendo de La Romana, en República Dominicana, y habiendo salido prácticamente de la nada, esto significa mucho para mí”, expresó el serpentinero, quien disfrutó cada instante de la experiencia.
Aunque el primer episodio fue complicado, aseguró que nunca perdió la confianza en sus lanzamientos.
“A pesar de un par de bases por bolas, me sentí bien. Hice buenos lanzamientos y este era un día para disfrutar, compartir con los aficionados y vivir cada momento”, comentó.
Uno de los episodios que más satisfacción le dejó fue enfrentar a Mike Trout, considerado uno de los mejores bateadores de su generación.
“Uno de los mejores bateadores a los que me enfrenté fue Mike Trout. Lo ponché, así que es una buena señal de que las cosas estaban funcionando”, afirmó con una sonrisa.
El Juego de Estrellas también representa una oportunidad única para intercambiar conocimientos con algunos de los mejores peloteros del mundo, y Sánchez aprovechó al máximo esa oportunidad.
El dominicano reveló que sostuvo conversaciones con Chris Sale y Paul Skenes, dos de los lanzadores más dominantes del momento.
“Estuve en contacto con Chris Sale y también conversé un poco con Paul Skenes. Aprendiendo mucho”, dijo, aunque prefirió no revelar los detalles de esas conversaciones, dejando entrever que podrían convertirse en herramientas importantes para su futuro.
La relación con Sale resulta especialmente interesante, ya que ambos poseen una contextura física muy similar y el veterano zurdo ha construido una carrera basada en una recta con un ángulo de salida excepcional. Skenes, por su parte, ha revolucionado el montículo con un repertorio encabezado por su poderoso sweeper y el llamativo splinker.
Entre los momentos más especiales de la jornada estuvo la presencia de sus padres en las gradas. Sánchez destacó que compartir ese logro con ellos hizo que todo tuviera un significado aún mayor.
“Compartir el cariño con mis padres y ver la alegría que sienten por nosotros es parte de esta experiencia. También compartir el vestuario con tantas superestrellas y aprender de cada uno de ellos ha sido increíble”, expresó.
Como acostumbra antes de cada apertura, el dominicano levantó la mano para saludarlos desde el terreno.
“Siempre saludo a mi familia. Siempre están en las gradas viendo mis partidos y es algo que hago antes de cada encuentro”, explicó.
Con esta apertura, Cristopher Sánchez ingresó a un grupo muy exclusivo de lanzadores de los Phillies que han iniciado un Juego de Estrellas, un reconocimiento que considera un impulso para seguir creciendo.
“Es una gran sensación estar en esa lista. Eso solo me motiva a ser aún mejor, tanto como jugador como, lo que es más importante, como persona”, concluyó.
La primera entrada pudo no haber sido perfecta, pero eso quedó en un segundo plano. Para Sánchez, el verdadero triunfo fue confirmar que el largo camino recorrido desde La Romana hasta el montículo del Juego de Estrellas ya forma parte de una historia que inspira y que apenas comienza a escribirse.