La historia de Cristiano Ronaldo en los Mundiales todavía no ha terminado. La de Luka Modric, en cambio, parece haber llegado a su capítulo final.
Portugal derrotó este jueves 2-1 a Croacia en un partido cargado de emociones, drama y simbolismo en el BMO Field de Toronto, sellando su clasificación a los octavos de final de la Copa del Mundo de 2026 y dejando en el camino a una generación dorada del fútbol croata encabezada por Modric.
El duelo enfrentó a dos leyendas vivientes del fútbol mundial. Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, y Luka Modric, con más de cuatro décadas de vida, protagonizaron un hecho histórico al convertirse en los primeros dos futbolistas mayores de 40 años en enfrentarse en un partido mundialista. Antes del pitazo inicial, ambos excompañeros del Real Madrid se fundieron en un abrazo que evocó años de gloria compartida y anticipó una noche inolvidable.
Sin embargo, la primera mitad estuvo lejos de cumplir las expectativas. El respeto mutuo y la tensión del compromiso se impusieron sobre el espectáculo, dejando escasas ocasiones de peligro y un ritmo contenido.
Todo cambió tras el descanso.
Croacia golpeó primero en el minuto 53, cuando Ivan Perisic aprovechó un espacio en la defensa portuguesa para adelantar a los balcánicos y acercarlos a una clasificación que parecía posible. Portugal, obligada a reaccionar, encontró la respuesta en el hombre de siempre.
A los 68 minutos, Cristiano Ronaldo transformó un penal con la serenidad y contundencia que han marcado su carrera. El capitán portugués celebró así su tercer gol del torneo y el undécimo en seis participaciones mundialistas, ampliando aún más una trayectoria que desafía el paso del tiempo.
Cuando el encuentro parecía dirigirse a la prórroga, emergió otro héroe portugués. Gonçalo Ramos apareció en el minuto 90+4 para conectar un cabezazo decisivo y completar una remontada que desató la euforia de la afición lusa.
Pero el drama aún no había terminado.
Croacia encontró el empate en el minuto 90+13 a través de Josko Gvardiol y, durante unos segundos, revivió sus esperanzas. Sin embargo, tras una revisión en el VAR, el árbitro noruego Espen Eskas anuló el tanto por fuera de juego, una decisión que provocó la incredulidad y las protestas de los jugadores croatas, encabezados por un visiblemente frustrado Luka Modric.
Poco después llegó el pitazo final y con él la celebración portuguesa y la tristeza croata.
Uno de los grandes responsables de la clasificación lusa fue el guardameta Diogo Costa, quien realizó cinco intervenciones decisivas para mantener con vida a su selección en los momentos más comprometidos del partido.
Mientras Cristiano Ronaldo continúa alimentando su sueño de conquistar el trofeo más importante del fútbol, Luka Modric abandonó el campo bajo una ovación, en lo que probablemente haya sido su última actuación en una Copa del Mundo.
Portugal ya tiene un nuevo desafío por delante. La selección dirigida por Roberto Martínez se medirá en octavos de final a una España liderada por el joven fenómeno Lamine Yamal, que horas antes goleó 3-0 a Austria y confirmó su condición de candidata al título.
Cristiano sigue. Modric se despide. Y el Mundial, una vez más, demuestra que es el escenario donde las leyendas escriben sus capítulos más memorables.