Crisis en el fútbol italiano: el Gobierno exige una renovación en la Federación tras otro fracaso mundialista.

Roma.– El fútbol italiano atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente. La eliminación de la selección nacional de la carrera hacia la Copa Mundial —la tercera ausencia consecutiva en una fase final— ha desatado una fuerte reacción desde las más altas esferas del Gobierno.

El ministro de Deportes, Andrea Abodi, fue contundente al afirmar que el balompié del país necesita ser “refundado”, comenzando por una renovación en la dirigencia de la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). “Es evidente para todos que el fútbol italiano debe ser refundado y que este proceso tiene que empezar por una renovación de la cúpula”, expresó en un comunicado oficial.

La histórica selección italiana, conocida como la “Azzurra” y cuatro veces campeona del mundo, no participa en un Mundial desde Brasil 2014, una ausencia que ya se ha convertido en una crisis estructural. El más reciente golpe llegó tras caer en la final de la repesca ante Bosnia y Herzegovina, en un partido que terminó empatado 1-1 y se definió por penales (4-1), con Italia jugando desde el minuto 41 con un futbolista menos.

Abodi defendió el papel del Gobierno en el desarrollo del deporte nacional, asegurando que las instituciones han cumplido con su responsabilidad en los últimos años. En ese sentido, consideró “incorrecto” desviar la atención hacia factores externos en lugar de asumir responsabilidades internas dentro del sistema futbolístico.

“Se requiere responsabilidad, humildad y respeto por parte de todos. Italia debe volver a ser Italia, también en el fútbol mundial”, subrayó el ministro, marcando un tono firme hacia lo que considera un cambio impostergable.

Por su parte, el presidente de la FIGC, Gabriele Gravina, reconoció el descontento generalizado, aunque aclaró que cualquier decisión sobre posibles dimisiones corresponde al consejo federal, el cual ha sido convocado para la próxima semana. “Entiendo que se soliciten dimisiones, pero esas decisiones deben tomarse conforme a las normas”, indicó.

La situación ha reabierto el debate sobre el modelo de gestión del fútbol italiano, la formación de talento y la competitividad de sus clubes y selecciones. La presión ahora recae sobre los dirigentes, en medio de una afición frustrada que exige respuestas y cambios concretos.

Italia, una de las selecciones más laureadas del mundo, enfrenta así el reto de reconstruir su identidad futbolística y recuperar el prestigio perdido en la escena internacional.

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