Todavía me cuesta creer que ya no estés con nosotros. Tu partida ha dejado un vacío inmenso en nuestras vidas, un silencio que duele, y una tristeza que se instala muy hondo en el alma.
Fuiste mucho más que un cuñado. Fuiste un hermano, un amigo, un ser lleno de luz, alegría y nobleza. Siempre con una palabra buena, siempre con una sonrisa, siempre con ese corazón generoso que te hacía tan especial. Nos diste tanto, y aún nos parece injusto tener que despedirte tan pronto.
Te recordaremos en cada risa, en cada reunión familiar, en cada historia que contemos de ti. Porque mientras vivas en nuestros recuerdos, seguirás estando con nosotros.
Descansa en paz, Hansel. Gracias por tanto amor, por tantos momentos compartidos, y por haberte cruzado en nuestras vidas. Aquí quedamos con el alma rota, pero también llenos del cariño que siempre nos diste.
Con todo mi amor y un dolor que no tiene palabras, cuñada Yvonne Martínez Taveras.