Las organizaciones cuestionan la gestión del presidente de la FIFA y reclaman una reforma profunda, con mayor transparencia y participación de los aficionados.
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta una nueva presión desde distintos sectores del fútbol internacional. Una coalición integrada por organizaciones de aficionados de Europa, África y Norteamérica, junto con unas cuarenta asociaciones nacionales, pidió públicamente su dimisión y reclamó una transformación profunda en la forma en que se toman las decisiones dentro del máximo organismo del fútbol mundial.
La petición, publicada en la plataforma Change.org, surge después del proyecto anunciado en julio para crear una sociedad comercial con participación de inversores privados, iniciativa que finalmente quedó abortada. Para los aficionados, este episodio representa la culminación de una serie de decisiones que, a su juicio, han alejado a la FIFA de quienes viven el fútbol desde las gradas.
«El fútbol pertenece a las personas que llenan los estadios, siguen a sus clubes y selecciones a través de triunfos y penas», señalaron las organizaciones en su petición, en la que cuestionan el creciente protagonismo de Infantino al frente de la institución.
Los aficionados también pusieron sobre la mesa otros episodios que consideran polémicos durante la gestión del dirigente italosuizo. Entre ellos mencionaron su presunta implicación en el debate sobre la Superliga europea, el proyecto de organizar un Mundial cada dos años y la política de precios relacionada con la Copa del Mundo de 2026.
A esto sumaron lo que califican como una «cultura de la intimidación y el poder personal» dentro de la FIFA. En su opinión, estas actuaciones han provocado una pérdida de confianza y han generado la necesidad de revisar profundamente el funcionamiento de la organización.
Infantino, que aspira a continuar al frente de la FIFA y es candidato a un nuevo mandato en las elecciones previstas para el 18 de marzo de 2027, queda así en el centro de una creciente discusión sobre el rumbo que debe tomar el fútbol internacional.
La coalición considera, sin embargo, que la salida del presidente no resolvería por sí sola los problemas que denuncian. Por eso, sus demandas van más allá de la dimisión del dirigente.
Entre sus principales propuestas se encuentra una mayor transparencia en las decisiones importantes de la FIFA, una participación más directa de los sectores afectados por las políticas del organismo y la creación de mecanismos de control que permitan supervisar con mayor rigor a sus dirigentes.
El mensaje de los aficionados es claro: el fútbol no puede quedar reducido a las decisiones tomadas en los despachos. Para estas organizaciones, quienes compran entradas, siguen a sus clubes y selecciones y mantienen viva la pasión por este deporte también deben tener voz en el futuro de la FIFA.
Con las elecciones de 2027 cada vez más presentes en el horizonte, la presión sobre Infantino añade un nuevo capítulo a la discusión sobre el liderazgo del fútbol mundial. Ahora, el balón está también en el terreno de la política deportiva.