Caos en Colorado: Se vacían las bancas tras jonrón de Devers en el primer inning.

Un aparente exceso de celebración tras un jonrón de Rafael Devers encendió la mecha de un caótico primer inning en el Coors Field, donde las bancas y los bullpens se vaciaron en una trifulca que culminó con tres expulsiones y un recorrido histórico por las bases.

El incidente ocurrió la noche del martes durante el duelo entre los Gigantes de San Francisco y los Rockies de Colorado, que terminó con victoria 7-4 para los visitantes. Sin embargo, el resultado quedó en segundo plano tras una serie de eventos insólitos que comenzaron con un batazo de 397 pies de Devers en cuenta de 0-2 frente al zurdo Kyle Freeland.

Luego de conectar el cuadrangular de dos carreras, Devers se tomó unos segundos para admirar el vuelo de la pelota antes de iniciar su trote por las bases, lo que desató la furia del abridor de Colorado. Freeland le gritó al dominicano, haciéndole señas para que corriera, lo que provocó un intercambio verbal que rápidamente escaló a una confrontación física.

Ambos equipos corrieron al terreno, y entre empujones, gritos y forcejeos, los umpires lograron contener la situación tras varios minutos. El caos fue tal que Devers terminó tardando ocho minutos en completar su recorrido por las bases, lo que podría convertirse en el trote de jonrón más largo de la historia moderna.

La MLB aún no ha emitido sanciones adicionales, pero el caos dejó como saldo las expulsiones de Freeland, y de los infielders de San Francisco Matt Chapman y Willy Adames, este último sin haber siquiera tomado un turno en el juego, justo el día de su cumpleaños número 30.

Chapman fue uno de los primeros en llegar a la escena, empujando a Freeland y escalando el conflicto. Adames, por su parte, fue separado inicialmente, pero más tarde regresó a la confrontación, lo que llevó a su expulsión. “No sé por qué Chapman y Adames fueron expulsados”, dijo Freeland. “Supongo que fue porque me empujaron. Devers también lo hizo, pero no fue expulsado. Aunque entiendo por qué me sacaron a mí: fui quien empezó todo”.

El antesalista dominicano defendió su accionar tras el juego. “No hice nada diferente a cuando conecto un jonrón. No sé por qué le molestó”, declaró Devers. “Yo no hice nada malo”.

Freeland, quien tiene marca de 3-14 y efectividad de 5.41 esta temporada, negó que su reacción estuviera motivada por frustraciones acumuladas. “Simplemente me pareció extremadamente irrespetuoso. Me dejó en evidencia en el primer inning, en mi estadio. Sentí que debía decírselo”.

La situación planteó una curiosa interrogante: ¿qué hubiera pasado si Devers hubiera sido expulsado antes de pisar el plato? La historia recuerda un caso similar en 2008 con Bengie Molina, quien fue sustituido antes de que se confirmara un jonrón y no pudo completar el recorrido, lo que le costó su carrera anotada.

Afortunadamente para San Francisco, Devers pudo completar su trote, aunque el equipo tuvo que reconfigurarse tras perder a Chapman y Adames. Dominic Smith ingresó en la inicial, mientras que Casey Schmitt, quien estaba fuera por un pelotazo previo, cubrió la segunda base, y Christian Koss pasó al campocorto.

Más allá del incidente, los Gigantes mostraron solidez ofensiva. Schmitt y el venezolano Wilmer Flores conectaron jonrones en el quinto inning ante Antonio Senzatela y Ángel Chivilli, respectivamente. Luego, Patrick Bailey selló el marcador con otro cuadrangular de dos carreras en la octava.

El abridor Logan Webb fue clave desde la lomita, lanzando cinco episodios de dos carreras y ponchando a siete para llevarse la victoria. “Fue grandioso verlo”, dijo Webb sobre la energía del equipo. “Uno nunca quiere ver esas cosas, pero creo que a veces encienden la chispa de una buena manera”.

Con este triunfo, San Francisco (70-69) ha ganado nueve de sus últimos 10 juegos y vuelve a colocarse por encima de .500 por primera vez desde el 9 de agosto, manteniéndose firmes en la pelea por un puesto en la postemporada.

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