El regreso de Neymar a la selección brasileña tendrá que seguir esperando. A sus 34 años, el delantero no viajará con la delegación de Brasil para el partido de este viernes ante Haití, en una decisión que responde más a la prudencia que a la urgencia competitiva.
La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) confirmó este jueves que el atacante del Santos se quedará en Nueva Jersey continuando su proceso de recuperación tras una reciente lesión muscular en la pantorrilla derecha. La prioridad, tanto del cuerpo técnico como del propio jugador, es clara: no acelerar su vuelta y asegurar que esté en plenitud para las fases decisivas del torneo.
El técnico Carlo Ancelotti ya había contemplado la posibilidad de utilizarlo en el duelo en Filadelfia, correspondiente a la segunda jornada del Grupo C. Sin embargo, el plan cambió tras evaluar su condición física actual. El riesgo de una recaída pesó más que la tentación de tenerlo de vuelta de inmediato.
Neymar, máximo goleador histórico de la Canarinha con 79 tantos, no juega con la selección desde octubre de 2023. Aunque esta semana volvió a entrenar por primera vez junto al grupo, su estado físico todavía no es el ideal para competir al máximo nivel.
La CBF fue directa en su comunicado: el atacante “se quedará en Nueva Jersey para aprovechar al máximo la fase final de su proceso de recuperación”. En otras palabras, Brasil prefiere perder una pieza importante en el corto plazo con tal de ganar a su estrella en el momento decisivo.
El contexto no es menor. La selección brasileña llega al partido ante Haití con la necesidad de recomponer sensaciones tras un debut discreto frente a Marruecos, que terminó en empate 1-1. En el papel, el duelo ante el conjunto caribeño aparece como una oportunidad para recuperar confianza, pero sin su principal figura en cancha.
El caso de Neymar Jr. ha estado marcado por una sucesión de problemas físicos en los últimos años. Desde la grave lesión de rodilla sufrida en octubre de 2023 —rotura de ligamento cruzado anterior y menisco—, su carrera entró en una etapa de constantes interrupciones.
Aquel episodio no solo frenó su paso por el fútbol de Arabia Saudita, donde apenas pudo jugar con el Al-Hilal, sino que lo mantuvo fuera de las canchas durante largos meses, afectando su ritmo y continuidad.
Su regreso al Santos en 2025, con la ilusión de relanzar su carrera en casa, tampoco logró estabilizar su situación. Las molestias musculares se volvieron recurrentes y los periodos de inactividad se acumularon, impidiendo una regularidad sostenida.
En este 2026, el escenario no ha sido distinto. Una nueva lesión muscular de grado 2 en el gemelo derecho lo volvió a dejar fuera de los planes inmediatos de la selección, primero ante Marruecos y ahora frente a Haití.
Dentro de la concentración brasileña nadie quiere apresurar los tiempos. La idea es clara: cuidar a Neymar hoy para no perderlo mañana. Y en un Mundial que empieza a exigir cada vez más, Brasil apuesta por la paciencia como su mejor estrategia.
Porque si algo ha aprendido la Canarinha en los últimos años, es que con Neymar al 100%, el techo cambia por completo. Pero para eso, primero hay que esperarlo.