Brasil iniciará su camino en la Copa Mundial de 2026 con la responsabilidad que acompaña a la selección más exitosa de todos los tiempos. La “Canarinha” debutará este sábado frente a Marruecos en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, llevando sobre sus hombros la ilusión de conquistar una sexta estrella y reforzar un legado que la ha convertido en la referencia histórica del fútbol mundial.
Más allá de sus cinco títulos conquistados en 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002, Brasil llega al torneo respaldado por una impresionante colección de récords que reflejan su dominio a lo largo de casi un siglo de Copas del Mundo. Sin embargo, varios de esos registros podrían verse amenazados por Alemania, su perseguidor más cercano en las estadísticas históricas.
Desde la primera Copa del Mundo celebrada en 1930, Brasil ha participado en todas las ediciones del torneo. Ninguna otra selección puede presumir de semejante regularidad. Detrás aparece Alemania con 20 participaciones, mientras que Argentina suma 18 y se afianza en el tercer puesto histórico tras la ausencia de Italia en esta edición.
La selección brasileña también lidera el listado de partidos disputados en fases finales mundialistas, con 114 encuentros. Alemania, con 112, está a las puertas de alcanzar e incluso superar esa marca durante el torneo de Norteamérica. Más atrás figura Argentina, con 88 compromisos jugados.
Si hay algo que ha caracterizado a Brasil a lo largo de la historia es su capacidad ofensiva. La “Verdeamarela” acumula 237 goles en Copas del Mundo, la cifra más alta registrada por la FIFA.
El máximo artillero brasileño en los Mundiales sigue siendo Ronaldo Nazário, autor de 15 goles en 19 partidos. Pelé ocupa la segunda posición con 12 tantos, mientras que Neymar, con ocho anotaciones, es el único jugador en activo dentro del grupo de los diez máximos goleadores brasileños en la competición.
Sin embargo, la ventaja no es tan amplia como parece. Alemania suma 232 goles y amenaza seriamente el liderazgo brasileño. Más lejos aparecen Argentina (152), Francia (136), Italia (128), España (108) e Inglaterra (104).
Otro de los grandes récords de Brasil es la cadena más larga de triunfos consecutivos en la historia de los Mundiales. La selección encadenó once victorias seguidas entre Corea-Japón 2002 y Alemania 2006.
Durante la conquista de su quinto título en Asia, Brasil ganó todos sus partidos ante Turquía, China, Costa Rica, Bélgica, Inglaterra, nuevamente Turquía y Alemania en la final. Cuatro años más tarde amplió la racha con tres triunfos en la fase de grupos y una goleada sobre Ghana antes de caer frente a Francia en cuartos de final.
La segunda mejor marca pertenece a Italia, que logró siete victorias consecutivas entre los Mundiales de 1934 y 1938.
Brasil también presume de haber registrado la racha de imbatibilidad más extensa en la historia de los Mundiales. Entre 1958 y 1966, en la época dorada de Pelé, enlazó trece encuentros sin conocer la derrota.
Italia, entre 1994 y 2002, y Países Bajos, entre 2014 y 2022, estuvieron cerca de igualar la hazaña, pero ambas selecciones se quedaron en doce partidos invictas.
La capacidad de Brasil para comenzar fuerte los Mundiales queda reflejada en otro dato impresionante: ha terminado la fase de grupos con pleno de victorias en seis ocasiones (1970, 1982, 1986, 1990, 2002 y 2006).
Argentina lo consiguió cuatro veces y España en tres oportunidades. Sin embargo, de esas selecciones, sólo Brasil logró convertir dos de esos recorridos perfectos en títulos mundiales, al coronarse campeón en 1970 y 2002.
Con todos estos registros a su favor, Brasil vuelve a presentarse como uno de los grandes favoritos de la Copa Mundial de 2026. No obstante, además de luchar por una nueva corona, la “Canarinha” tendrá otro desafío: proteger varios récords históricos que hoy están bajo la amenaza de una Alemania decidida a acercarse al trono estadístico del fútbol mundial.
La historia está de su lado, pero en Norteamérica 2026 Brasil tendrá una nueva oportunidad para demostrar por qué sigue siendo la selección más grande de todos los tiempos.