CHICAGO — Con la temporada pendiendo de un hilo y la presión al máximo en el Wrigley Field, Matthew Boyd respondió con una actuación de redención que quedará en la memoria de los fanáticos de los Cachorros. El veterano zurdo lanzó 4.2 entradas en blanco para liderar la blanqueada 6-0 sobre los Cerveceros de Milwaukee en el Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Nacional, forzando un decisivo quinto encuentro que se jugará el sábado en Milwaukee.
Boyd, quien en su carrera ha vivido tanto altas como bajas, aprovechó su oportunidad en el montículo para marcar el ritmo desde el primer lanzamiento. Aunque fue retirado en el quinto inning, su labor fue la más larga para un abridor de los Cachorros en esta postemporada, igualando la actuación sin carreras de Jameson Taillon en el Juego 3 de la Serie del Comodín. Más allá de los números, Boyd dio el tono emocional de la noche.
Tras su salida, no buscó el protagonismo. Desde el primer escalón del dugout, observó atentamente cómo Daniel Palencia logró escapar de la amenaza más seria de los Cerveceros, dominando al joven astro Jackson Chourio con un elevado que desató el júbilo de los más de 40,000 aficionados presentes.
“Fue simplemente súper efectivo”, señaló Ian Happ, quien también fue pieza clave al conectar un cuadrangular de tres carreras en la primera entrada ante el as Freddy Peralta. “Hizo un gran trabajo controlándose. Cuando se salió de la zona, volvió rápidamente. Comandó bien la curva hoy y los mantuvo fuera de balance. Estuvo fantástico”.
La historia no estaba del lado de Chicago. En 35 ocasiones previas bajo el actual formato 2-2-1, solo cinco equipos que perdieron los primeros dos juegos como visitantes lograron forzar un Juego 5. De ellos, apenas tres completaron la remontada. Los Cachorros, por su parte, solo han ganado tres juegos de eliminación consecutivos una vez en su historia: en la inolvidable Serie Mundial de 2016 ante los Guardianes de Cleveland.
Con la serie empatada 2-2, los Cachorros buscarán repetir la hazaña y escribir otro capítulo glorioso en su historia. Lo harán con la confianza recuperada y el impulso que les dio una noche perfecta en casa, donde el pitcheo, el bateo oportuno y la energía colectiva jugaron al unísono.
El Juego 5 promete ser una batalla cerrada en Milwaukee, donde todo se decidirá. Pero pase lo que pase, Matthew Boyd ya dejó su huella en esta serie: no solo como el brazo que salvó la temporada, sino como el compañero que puso al equipo primero, aun cuando todos los reflectores estaban sobre él.