El fútbol y la realidad social se cruzan en un mismo día con dos escenarios intensos en América Latina: por un lado, el triunfo de Boca Juniors sobre River Plate en el superclásico; por otro, protestas en Ciudad de México por obras vinculadas al Mundial 2026 que han generado denuncias de desplazamiento.
En el estadio Monumental, Boca Juniors logró una victoria clave por 0-1 ante River Plate en la edición 266 del superclásico argentino, correspondiente a la jornada 15 del Torneo Apertura. El único gol del encuentro llegó a través de un penal ejecutado por Leandro Paredes al cierre del primer tiempo.
El partido fue intenso desde el inicio. River intentó imponer su estilo con el talento del ecuatoriano Kendry Páez, mientras Boca estructuró su juego alrededor de Paredes. Una de las primeras incidencias clave ocurrió al minuto 18, cuando Sebastián Driussi salió lesionado, obligando a modificar el esquema del conjunto local.
La jugada decisiva llegó en el tiempo añadido de la primera mitad: una mano de Lautaro Rivero tras un remate de Miguel Ángel Merentiel derivó en el penal que definió el encuentro. En la segunda parte, River dominó la posesión, pero la falta de eficacia y las intervenciones del portero Leandro Brey evitaron el empate.
Con este resultado, Boca extiende su racha invicta a 13 partidos y se acerca a la clasificación a la siguiente fase. Para River, en cambio, representa la primera derrota en la etapa de Eduardo Coudet como entrenador tras la salida de Marcelo Gallardo.
Mientras tanto, en Ciudad de México, decenas de personas se manifestaron durante la inauguración de la ciclovía “La Gran Tenochtitlan”, una obra de aproximadamente 30 kilómetros que conecta el Zócalo con el Estadio Azteca, sede del partido inaugural del Mundial 2026.
Las protestas fueron encabezadas por trabajadoras sexuales independientes de la Calzada de Tlalpan, quienes denuncian que las obras han provocado desplazamiento y una caída de más del 90 % en sus ingresos. Según colectivos, alrededor de 2,000 mujeres ejercen el trabajo sexual en la zona.
Lorena Cruz, del colectivo Trasuixxx, afirmó que la ciclovía ha dejado a muchas en situación vulnerable: sin ingresos suficientes para cubrir vivienda o alimentación. A la manifestación también se sumaron comerciantes y residentes de zonas como Santa Úrsula Coapa, quienes acusan que los proyectos priorizan el turismo sobre las comunidades locales.
Aunque la protesta se desarrolló sin incidentes y bajo vigilancia policial, algunas consignas incluyeron llamados a un posible boicot al Mundial. Las manifestantes aclararon que su reclamo no es contra los ciclistas, sino contra las políticas gubernamentales, y exigieron soluciones inmediatas como acceso a vivienda digna.
El triunfo de Boca en Buenos Aires y las protestas en Ciudad de México reflejan dos caras del impacto del fútbol: la pasión deportiva que paraliza multitudes y las tensiones sociales que emergen en torno a los grandes eventos internacionales.
A menos de dos meses del inicio del Mundial 2026, el desafío para las autoridades será equilibrar la proyección global del torneo con las necesidades de las comunidades que viven su impacto directo.