Beato Miguel Cruz: Nuevo Inmortal del Deporte y Legado de Oro en el Voleibol Dominicano.

Santo Domingo. – El legado de uno de los más grandes forjadores del voleibol en la República Dominicana, Beato Miguel Cruz, será inmortalizado este próximo domingo 16 de noviembre, cuando sea exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, en el marco del 59 Ceremonial de Exaltación que se celebrará en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.

Cruz, mejor conocido como “Miguelo”, falleció el 20 de julio de 2013 a los 63 años de edad, pero su huella sigue viva en generaciones de atletas y entrenadores. Su elección como nuevo inmortal fue anunciada por el doctor Dionisio Guzmán, presidente del Comité Permanente del Pabellón de la Fama, destacando su impacto histórico y sus múltiples contribuciones al desarrollo del voleibol nacional.

Con su exaltación, Miguelo se une a su hijo, Cristian Cruz, quien fue inmortalizado en la ceremonia del año pasado, formando así el más reciente binomio de padre e hijo consagrados en el Pabellón de la Fama. Una distinción que comparten con figuras legendarias del deporte dominicano como Felipe y Moisés Alou, Diógenes y Ronnie Belliard, y José y José Luis Saint-Claire, entre otros.

Nacido el 12 de diciembre de 1949 en el barrio Mejoramiento Social (Bameso), Beato Miguel Cruz fue un símbolo del voleibol y del Club Bameso. Bajo su dirección, el club ganó cinco campeonatos distritales masculinos consecutivos entre 1983 y 1987, y tres femeninos de forma seguida de 1986 a 1988, además del título de 1990. Es el único entrenador en la historia del Distrito Nacional en lograr coronarse en ambas ramas en un mismo año (1986 y 1987).

Cruz tuvo una ilustre carrera como dirigente de la selección nacional. Fue el estratega del equipo masculino entre 1977 y 1987, obteniendo la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santiago ’86, y el cuarto lugar en los Panamericanos de Indianápolis 1987. En 1979, hizo historia al vencer a Estados Unidos 3-0 en el Norceca, una de las victorias más significativas del voleibol dominicano.

En la rama femenina, su mayor logro fue en Cartagena 2006, cuando llevó al equipo a conquistar el oro centroamericano, derrotando 3-0 a la poderosa escuadra cubana. En 2008, volvió a brillar ganando la Copa Panamericana en México, y clasificando al equipo al Grand Prix y la Copa del Mundo.

Beato Miguel fue el primer entrenador dominicano avalado por la FIVB con licencia 3 (Barcelona, 1985), y el único técnico criollo en ganar tres medallas en Juegos Centroamericanos. También es el primero en clasificar un equipo nacional femenino a un Grand Prix y alcanzar un octavo lugar en el ranking mundial, la mejor posición histórica para el voleibol femenino dominicano.

Miguelo no solo ganó títulos; formó generaciones de atletas y entrenadores. Entre sus pupilos figuran Cristian Cruz, su hijo y ex selección nacional; Pascual Díaz, Héctor Romero, Domingo García, Bethania de la Cruz, Marcial Isaac y otros destacados jugadores. También formó a técnicos como Salvador Féliz y Julio Frías (Miyuli), este último considerado el entrenador más exitoso en la historia del voleibol distrital masculino.

La ceremonia de exaltación promete ser emotiva, especialmente para la familia Cruz y la comunidad del voleibol nacional. La memoria de Miguelo —su disciplina, visión y pasión por el deporte— quedará oficialmente consagrada entre los grandes del deporte dominicano.

El ceremonial también incluirá otras exaltaciones, como la del propulsor Gonzalo Mejía, y será decidido en parte mediante votación electrónica, abierta desde el 22 de julio hasta el 24 de agosto, donde participan miembros del Comité Permanente, el Comité de Veteranos y cronistas deportivos del país.

Frase para recordar

Ser lo que somos y llegar a ser lo que somos capaces de llegar a ser es el único fin de la vida”, escribió alguna vez un pensador. Beato Miguel Cruz lo vivió en la cancha, lo sembró en sus discípulos y ahora, con justicia, lo cosecha en la inmortalidad.

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