Los Orioles cuestionan la revisión que convirtió en foul un batazo que pudo ser jonrón y terminó influyendo en la derrota 5-3 ante los Yankees.
Los Orioles de Baltimore todavía intentan entender cómo una jugada que parecía tener destino de jonrón terminó convertida en foul y, posteriormente, en uno de los momentos más polémicos de su derrota 5-3 ante los New York Yankees.
El episodio ocurrió en la parte baja de la séptima entrada, con el marcador igualado 3-3. Pete Alonso conectó un elevado profundo hacia la línea del jardín izquierdo que obligó a los umpires a recurrir a la revisión en video para determinar si la pelota había pasado por territorio fair o foul.
En el Camden Yards, la sensación era que la pelota había superado el poste por el lado que habría significado un cuadrangular. Sin embargo, el Centro de Operaciones de Video de MLB determinó que la decisión original debía mantenerse como foul.
La resolución generó frustración inmediata en el dugout de Baltimore, especialmente porque los Orioles consideran que sus propios datos de rastreo de pelota apuntaban en otra dirección.
El mánager Craig Albernaz fue uno de los primeros en cuestionar públicamente la decisión. Según explicó, los jugadores tienen acceso en el dugout a información proporcionada por el sistema Hawk-Eye, utilizado por los equipos para analizar el recorrido de las pelotas.
Albernaz aseguró que esos datos indicaban que el batazo de Alonso había sido fair y reconoció su sorpresa al conocer que la revisión no cambiaría la decisión.
La explicación oficial de MLB fue que el árbitro encargado de la revisión no pudo determinar de manera definitiva que la pelota había salido del terreno en territorio fair. Al no existir evidencia suficiente para cambiar el fallo, la jugada permaneció como foul.
Y ahí estuvo precisamente el problema para Baltimore: la tecnología disponible no parecía suficiente para resolver con claridad una jugada que podía tener un enorme impacto en el partido.
El propio Alonso expresó su desconcierto después del encuentro. El bateador explicó que, al observar las imágenes disponibles, la pelota parecía haber pasado por el lado fair del poste.
Según Alonso, el problema estuvo en que no existían suficientes ángulos de cámara para confirmar la trayectoria de la pelota. Para revertir una decisión de este tipo, se necesita evidencia concluyente, pero la toma que mejor mostraba la jugada no tenía un segundo ángulo que permitiera respaldarla.
Por eso, el jugador propuso que MLB considere incorporar cámaras similares a las utilizadas en la NFL, capaces de ofrecer una visión directa de las líneas y los postes.
La idea, en su opinión, sería relativamente sencilla: instalar una cámara o algún sistema tecnológico en la parte superior del poste de foul que permita determinar con precisión hacia qué lado pasó la pelota.
La discusión no terminó en la jugada. También abrió un debate sobre por qué MLB todavía no cuenta con una solución tecnológica definitiva para este tipo de situaciones.
Alonso considera que la liga dispone de los recursos y la tecnología necesarios para hacerlo posible. Sin embargo, señaló que una de las dificultades está en que cada estadio tiene características y dimensiones diferentes.
Chris Bassitt, abridor de Baltimore y representante del equipo ante el sindicato de jugadores, fue mucho más directo al explicar lo que considera el verdadero obstáculo: el costo.
«Porque costaría dinero. Eso es todo», afirmó Bassitt, quien sostuvo que jugadores, entrenadores y aficionados apoyarían mayoritariamente la instalación de cámaras adicionales.
La polémica, por tanto, dejó una pregunta sobre la mesa: si MLB cuenta cada vez con más herramientas de rastreo y análisis, ¿por qué una jugada tan importante todavía puede depender de si existe o no un ángulo de cámara adecuado?
Más allá de la discusión tecnológica, la jugada tuvo consecuencias deportivas para Baltimore.
Después de que Alonso terminara ponchándose, los Orioles no pudieron aprovechar la oportunidad y finalmente terminaron perdiendo 5-3 frente a los Yankees.
La derrota llegó en un momento especialmente delicado para Baltimore, que lucha por mantenerse en la pelea por los playoffs de la Liga Americana. Con el revés, los Orioles quedaron a 1.5 juegos de los Minnesota Twins en la batalla por el último boleto de comodín.
Para Baltimore, aquella pelota no fue simplemente un batazo polémico. Pudo haber cambiado el rumbo del partido y, en una carrera por los playoffs que se decide en detalles, cada carrera cuenta.
La discusión continuará. Pero mientras MLB defiende una revisión basada en la evidencia disponible, los Orioles se quedan con la sensación de que la tecnología que ya existe pudo haber ofrecido una respuesta mucho más clara.