Los Ángeles, California. — Los Azulejos de Toronto volvieron a hacerlo. Un equipo forjado en las remontadas durante toda la temporada encontró la forma de levantarse una vez más, esta vez ante Shohei Ohtani y los Dodgers de Los Ángeles, para imponerse 6-2 y empatar a dos triunfos por bando la Serie Mundial 2025, que ahora garantiza un Juego 6 en Toronto el viernes por la noche.
Apenas unas 24 horas después de caer en un maratónico Juego 3 de 18 entradas — empatado como el más largo en la historia del Clásico de Otoño — el conjunto canadiense mostró una admirable capacidad de recuperación física y mental. Con un cuadrangular madrugador del dominicano Vladimir Guerrero Jr., una sólida apertura de Shane Bieber y una ofensiva oportuna en el séptimo inning, Toronto se impuso con autoridad ante un Dodger Stadium expectante.
“No ganaron la Serie Mundial, ganaron un juego”, había recordado el mánager John Schneider tras la derrota del lunes, y sus palabras resultaron proféticas. Su equipo respondió como los campeones de la Liga Americana que son.
El ícono dominicano, que no había conectado extrabases en la Serie Mundial hasta este encuentro, castigó un lanzamiento de Ohtani en cuenta de 2-1, enviando la pelota al jardín central-izquierdo para su séptimo jonrón de la postemporada, un nuevo récord de la franquicia. Su batazo de dos carreras volteó el marcador 2-1 en el tercer episodio y encendió la chispa de la remontada.
Toronto ha hecho de comenzar perdiendo una costumbre: lideró las Grandes Ligas con 49 victorias viniendo de atrás en la temporada regular, y en esta Serie Mundial ha permitido la primera carrera en cada juego. “Parece que no saben jugar si no están abajo”, bromeó un periodista en la sala de prensa.
Bieber, adquirido en la Fecha Límite de Cambios tras su rehabilitación de cirugía Tommy John, respondió con una actuación sólida de 5.1 entradas, permitiendo una sola carrera y cuatro hits. Cuando Schneider lo retiró con dos hombres en base en el sexto, el novato zurdo Mason Fluharty heredó el fuego y lo apagó con temple: un elevado y un ponche para cerrar la amenaza.
El bullpen azul continuó el trabajo con Chris Bassitt dominando dos entradas impecables, y Louis Varland cerrando el noveno con apenas una carrera en contra.
Por los Dodgers, Ohtani, héroe del histórico Juego 3, lució dominante hasta el séptimo inning. Sin embargo, el desgaste le pasó factura. Con sencillos consecutivos de Daulton Varsho y Ernie Clement, los Azulejos encendieron una ofensiva de cuatro anotaciones que sentenció el duelo. El venezolano Andrés Giménez empató con un sencillo al izquierdo, y Bo Bichette y Addison Barger remolcaron dos más para ampliar la ventaja a 6-1.
“Nos quedamos sin gasolina en ese séptimo inning”, reconoció el mánager de los Dodgers, Dave Roberts, tras el encuentro.
La noche anterior, los Azulejos habían dejado 19 corredores en base, un récord de ineficiencia ofensiva en la historia de la Serie Mundial. Una derrota así puede sentirse como dos. Pero Toronto, fiel a su identidad, volvió a renacer.
“Estos chicos no saben rendirse”, dijo Schneider con una sonrisa. “Han demostrado una y otra vez que no importa cuántas veces caigan; siempre encuentran la forma de levantarse”.
La Serie Mundial continúa hoy con el Juego 5 en el Dodger Stadium, antes de regresar a Canadá para un Juego 6 asegurado el viernes. Y si algo ha quedado claro, es que estos Azulejos no están dispuestos a dejar que su sueño de campeonato se apague sin pelear hasta el final.