Argentina e Inglaterra reavivan un clásico mundialista con la final en juego.

El Mundial vivirá este miércoles uno de esos partidos destinados a quedar en la memoria. Argentina e Inglaterra volverán a verse las caras en una semifinal de la Copa del Mundo, un duelo que enfrenta a dos gigantes del fútbol y que entregará el último boleto para la gran final.

Gran parte de la atención estará puesta en el choque entre Lionel Messi y Jude Bellingham, dos futbolistas separados por 16 años de diferencia, pero unidos por el peso que tienen sobre sus selecciones. Mientras el capitán argentino afronta el que podría ser el último gran capítulo de su extraordinaria carrera, el mediocampista inglés representa el presente y el futuro del fútbol mundial.

Messi llega en un estado de forma excepcional. En este Mundial suma ocho goles y dos asistencias, liderando a una Argentina que ha tenido que superar duros desafíos para mantenerse en carrera. La Albiceleste necesitó tiempo extra para eliminar a Cabo Verde y a Suiza, además de remontar una desventaja de dos goles frente a Egipto en los octavos de final.

Sin embargo, el seleccionador Lionel Scaloni considera que su equipo todavía puede ofrecer una mejor versión.

«Necesitamos recuperar nuestro fútbol, volver a jugar como lo hicimos cuando mostramos nuestra mejor cara», expresó el técnico argentino, convencido de que sus jugadores tienen la calidad suficiente para dar un paso más hacia el bicampeonato.

Será, además, la primera vez que Messi enfrente a Inglaterra en una Copa del Mundo, un dato llamativo considerando la extensa trayectoria del astro argentino.

En la acera rival, Inglaterra deposita gran parte de sus esperanzas en Jude Bellingham. El mediocampista ha sido una de las grandes figuras del torneo con seis goles, incluidos dos dobletes consecutivos frente a México y Noruega.

Antes del Mundial existían dudas sobre su protagonismo bajo las órdenes de Thomas Tuchel, pero el joven volante terminó convirtiéndose en una pieza indispensable para los Tres Leones.

Tuchel no escatimó elogios hacia Messi, a quien definió como el líder absoluto de la selección argentina y un futbolista capaz de marcar diferencias en cualquier escenario. Al mismo tiempo, dejó claro que el reto será contener no solo al capitán albiceleste, sino al sólido funcionamiento colectivo del vigente campeón del mundo.

El arquero Jordan Pickford también reconoció la magnitud del desafío. El guardameta inglés aseguró que será especial enfrentarse por primera vez a un jugador al que admiró desde niño, aunque recordó que Argentina cuenta con múltiples figuras capaces de decidir el partido.

Más allá del presente de ambas selecciones, el compromiso revive una de las rivalidades más intensas en la historia de los Mundiales.

Argentina e Inglaterra se enfrentarán por sexta ocasión en una Copa del Mundo. El historial favorece a los ingleses con tres victorias, incluida la de Corea-Japón 2002 que dejó fuera a la Albiceleste en la fase de grupos.

Pero el antecedente más recordado sigue siendo el de México 1986, cuando Diego Maradona protagonizó una actuación legendaria con los históricos goles de la «Mano de Dios» y el llamado «Gol del Siglo», apenas cuatro años después de la Guerra de las Malvinas.

Scaloni pidió separar aquel contexto histórico del presente y evitar que el partido adquiera tintes políticos.

«Es un partido de fútbol. Lo que ocurrió hace tantos años fue una tragedia que todos recordamos, pero no tiene sentido alimentar ese debate. Nuestro enfoque está únicamente en el juego», afirmó.

En la misma línea se expresó Alexis Mac Allister, quien aseguró que la importancia del encuentro radica exclusivamente en la posibilidad de disputar una final mundialista.

«Inspirarse en lo que hizo Diego es muy difícil. Solo Leo puede acercarse a algo así. Nosotros queremos escribir nuestra propia historia», comentó el mediocampista argentino.

Otro detalle llamativo será la indumentaria. Argentina jugará con su tradicional camiseta azul de visitante, uniforme que le ha traído buenos recuerdos frente a Inglaterra, como en México 1986 y en Francia 1998, cuando avanzó tras imponerse en la tanda de penales.

Con dos selecciones repletas de talento, historia y ambición, el escenario está listo para un nuevo capítulo de una rivalidad que ha marcado generaciones. Solo uno avanzará a la final del Mundial, en un partido donde el legado de Messi, el impulso de Bellingham y el peso de la historia prometen convertir la semifinal en un espectáculo inolvidable.

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