Los New York Yankees desplegaron una ofensiva demoledora la noche del martes al aplastar 15-1 a los Kansas City Royals, en un partido donde el dominicano Amed Rosario fue una de las grandes figuras al conectar dos cuadrangulares y remolcar cuatro carreras.
Rosario tuvo una actuación memorable al bate, terminando de 6-4 con dos vuelacercas, mientras los Yankees conectaron un total de seis jonrones y sumaron 24 imparables, su mayor cantidad en un encuentro desde julio de 2011 ante Baltimore.
También se unieron a la fiesta ofensiva Cody Bellinger, Anthony Volpe, Trent Grisham y Jazz Chisholm Jr., quienes también desaparecieron la pelota del parque.
Con la victoria, Nueva York consiguió su duodécimo triunfo consecutivo sobre Kansas City y reafirmó su poder ofensivo, liderando las Grandes Ligas con 82 cuadrangulares en la temporada. Los Royals, por su parte, apenas acumulan 51 jonrones en la campaña.
El ataque comenzó temprano cuando Bellinger abrió el marcador con un cuadrangular de dos outs en la primera entrada, su segundo partido consecutivo conectando jonrón. Luego vino una polémica jugada revisada por el dirigente Aaron Boone, quien desafió con éxito una atrapada en el jardín derecho que inicialmente parecía cerrar el inning.
Desde el montículo, el novato Cam Schlittler continuó su sólido momento al permitir apenas una carrera en seis entradas de trabajo, ponchando a seis bateadores sin conceder boletos. La única anotación de Kansas City llegó gracias a un cuadrangular solitario de Bobby Witt Jr..
La situación fue totalmente opuesta para el pitcheo de los Royals. Bailey Falter, utilizado como abridor en un juego de bullpen, permitió siete carreras antes de completar apenas tres outs. Después desfilaron varios relevistas, incluido el dominicano Luinder Avila, sin poder contener la ofensiva neoyorquina.
La paliza fue tan amplia que Kansas City utilizó al jardinero suplente Tyler Tolbert como lanzador en la novena entrada. Tolbert sorprendió con envíos de apenas 71 kilómetros por hora mientras intentaba poner fin a una noche para el olvido de los Royals.