Alemania busca redención en el Mundial tras dos debacles consecutivas.

La selección de Alemania afronta una nueva Copa Mundial con la presión de recuperar el prestigio perdido tras dos eliminaciones consecutivas en la fase de grupos, una situación inédita para los cuatro veces campeones del mundo.

El equipo dirigido por Julian Nagelsmann llega a esta cita con heridas recientes aún abiertas, especialmente la dolorosa eliminación en Qatar 2022, que marcó el final del ciclo de Hansi Flick. El técnico fue destituido tras una racha de derrotas que profundizó la crisis de resultados de una selección históricamente dominante.

En medio del proceso de reconstrucción, solo un nombre permanece del equipo campeón del mundo en 2014: el veterano portero Manuel Neuer. Su regreso a la convocatoria, tras dos años de retiro internacional, ha generado debate interno, especialmente porque desplaza la continuidad de Oliver Baumann, quien había sido señalado como titular.

Nagelsmann reconoció que la decisión es un “golpe” para Baumann, aunque defendió la inclusión de Neuer por su experiencia, liderazgo y jerarquía en un torneo de máxima exigencia.

“Todo el mundo sabe qué tipo de aura posee y la calidad que aporta a un equipo. No tenemos un problema de porteros”, afirmó el seleccionador alemán.

A sus 40 años, Neuer disputaría su quinto Mundial, aportando una de las experiencias más extensas del plantel. Su presencia eleva además la media de edad del equipo a 27,98 años, la más alta desde 2002, según medios especializados.

El mediocampista Joshua Kimmich asumirá el rol de capitán, consolidándose como una de las piezas centrales del nuevo proyecto de Nagelsmann.

El entrenador, que afronta su primer Mundial a los 38 años, ha mantenido un discurso ambicioso desde su llegada, asegurando que Alemania está cerca de volver a competir por el título, pese a las dudas recientes en grandes torneos.

Las últimas dos Copas del Mundo dejaron un patrón alarmante: derrotas en el debut ante México en Rusia 2018 y Japón en Qatar 2022, que condicionaron eliminaciones tempranas inesperadas.

El nuevo formato del torneo, con 48 selecciones y mayor margen de clasificación a la fase eliminatoria, podría favorecer a Alemania en su objetivo de superar la fase de grupos, donde enfrentará a rivales como Curazao, Costa de Marfil y Ecuador.

Aunque Alemania avanzó sin grandes sobresaltos en las eliminatorias, ha mostrado fragilidad ante selecciones de élite como Francia, Portugal y España. La principal preocupación de Nagelsmann sigue siendo la defensa, que ha concedido demasiados goles en partidos recientes.

La pareja de centrales formada por Jonathan Tah y Nico Schlotterbeck ha sido la base del equipo, con Joshua Kimmich alternando entre el mediocampo y el lateral derecho. En la izquierda, David Raum y el joven Nathaniel Brown se han disputado el puesto.

En ataque, Alemania confía en la creatividad de Jamal Musiala (Bayern Munich) y Florian Wirtz (Liverpool), dos de las grandes promesas del fútbol europeo. La ausencia por lesión de Serge Gnabry representa un contratiempo importante, aunque el equipo mantiene profundidad ofensiva.

Nagelsmann también ha sorprendido con la inclusión de jóvenes como Lennart Karl, de apenas 18 años, quien regresa tras una lesión. Su presencia simboliza el intento de renovar un plantel que busca equilibrio entre experiencia y nueva generación.

Alemania llega así a otro Mundial en una encrucijada: entre el peso de su historia, la exigencia de resultados inmediatos y la necesidad de reconstruir una identidad competitiva que le devuelva al lugar que durante décadas ocupó en la élite del fútbol mundial.

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