Jean Montero lo ha vuelto a hacer. Desde sus días de formación en Villa Juana, el joven armador ha construido una reputación basada en romper récords y superar expectativas. Ahora, en su primera temporada en la Euroliga, confirma que su talento no tiene techo y que su impacto trasciende generaciones.
En su debut en la principal competición de clubes de Europa, Montero no solo ha brillado: ha reescrito la historia de los dominicanos en el torneo. Con 429 puntos en 31 partidos, el base del Valencia Basket estableció una nueva marca entre sus compatriotas, dejando atrás los 325 que registró James Feldeine en la temporada 2017-2018 con el Estrella Roja de Belgrado.
Pero su dominio no se limita a la anotación. Montero también lidera entre los dominicanos en asistencias (143) y tapones (9), demostrando una versatilidad poco común para un jugador de su posición. En rebotes, sus 89 capturas solo son superadas por las 134 que consiguió Ricky Greer en la campaña 2006-2007.
Con apenas 22 minutos por partido, el talento formado en el club Domingo Savio promedia 13.8 puntos, 4.6 asistencias y 2.9 rebotes, cifras que consolidan su estatus como una de las grandes revelaciones del torneo. Aún más llamativo es su índice de valoración: 16.8, el mejor entre dominicanos en la historia de la Euroliga y décimo en toda la competición esta temporada.
Su rendimiento ha sido clave para que el Valencia Basket (24-13) asegure su clasificación a los playoffs como segundo entre 20 equipos, en una campaña que también marca el estreno del moderno Roig Arena. Montero no solo encaja en el proyecto: es una de sus piezas centrales.
El contexto histórico magnifica aún más su hazaña. Desde que el torneo adoptó el formato de Euroliga en 2001, apenas un puñado de dominicanos había dejado huella: Ricardo y Jeffrey Greer, Edgar Sosa, Eulis Báez, Andrés Feliz y el propio Feldeine. Ninguno, sin embargo, logró una temporada tan completa como la del fenómeno capitaleño.
Su explosión no ha pasado desapercibida. A pesar de haber firmado recientemente un contrato de cuatro años y unos cuatro millones de euros con el Valencia, el interés internacional se ha disparado. Universidades de la NCAA han llegado a considerar ofertas cercanas a los cuatro millones por una sola temporada, mientras clubes europeos siguen de cerca su evolución.
Por ahora, Montero ha decidido mantenerse en Europa, apostando por la continuidad de su desarrollo en la élite del baloncesto FIBA. Una decisión que habla de madurez, pero también de ambición.
A sus 21 años, Jean Montero no solo está viviendo un gran momento: está construyendo un legado. Y si algo ha demostrado desde niño, es que cada techo que alcanza es solo el punto de partida del siguiente.