El fútbol dominicano vive un momento de crecimiento sostenido, y en ese escenario destaca una figura que combina liderazgo, resiliencia y una historia de superación: el entrenador haitiano Junior Scheldeur, quien ha llevado al Cibao FC a lo más alto de la Liga Dominicana de Fútbol (LDF).
Desde que asumió como director técnico en junio de 2024, tras varios años como asistente, Scheldeur ha consolidado un proyecto ganador. Bajo su mando, el conjunto naranja conquistó la liga en septiembre de ese mismo año, dando continuidad a la dinastía de títulos obtenidos por el club entre 2021 y 2023.
Pero su impacto no se limita al ámbito local. En 2024, el Cibao FC alcanzó la final de la Copa Caribeña de Clubes de Concacaf, lo que le permitió regresar a la Copa de Campeones de la Concacaf, una competición que el equipo no disputaba desde 2018.
Uno de los momentos más destacados de esta etapa fue el empate histórico frente al Club Deportivo Guadalajara (Chivas) en el partido de ida de la primera ronda del torneo continental. Aunque el equipo dominicano cayó en el encuentro de vuelta, el resultado inicial dejó una señal clara.
“Competir de tú a tú contra un grande como Chivas reafirmó que vamos por el camino correcto”, expresó Scheldeur.
El éxito del técnico de 36 años no se explica únicamente en lo táctico. Su estilo de gestión ha sido clave para consolidar un vestuario sólido.
Scheldeur apuesta por una relación cercana con sus jugadores, basada en el respeto mutuo y la comunicación abierta. “Ellos ven en mí el reflejo del trabajo duro y la resiliencia. Saben que siempre tienen las puertas abiertas para hablar”, afirma.
Además, entiende la exigencia de una afición acostumbrada a ganar. “Este club nació para triunfar, y siento que me ven como parte de ese ADN de éxito”, agrega.
La historia de Scheldeur tiene sus raíces en Mirebalais, Haití, donde comenzó jugando al fútbol en condiciones precarias.
“Lo más lindo era jugar en la calle cuando llovía, descalzos, todos juntos”, recuerda.
Su camino incluyó un breve paso por Estados Unidos antes de establecerse en República Dominicana, país que considera su segunda casa. Aquí se formó académicamente en Administración de Empresas en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) y se especializó en la Escuela de Tecnificación de la Fundación Real Madrid.
Scheldeur también representa una historia de integración en un contexto marcado por la migración haitiana en el país. Es uno de los cientos de miles de haitianos que han encontrado oportunidades en República Dominicana, principalmente en sectores como la agricultura, la construcción y el comercio.
Desde su posición, busca ser un ejemplo positivo. “Históricamente el jugador haitiano ha sido muy respetado en esta liga. Yo quiero demostrar que también podemos aportar desde la dirección”, señala.
A pesar de su crecimiento profesional, su vida personal está marcada por la distancia. Sus padres permanecen en Haití, desplazados de su ciudad natal por la violencia, y él no ha podido visitarlos en los últimos cuatro años debido a restricciones fronterizas.
“Mi mayor sueño es tener a mi familia conmigo. Eso es lo más importante”, confiesa con emoción.
Con resultados que respaldan su gestión y una filosofía clara, Junior Scheldeur se consolida como una de las figuras más influyentes del fútbol dominicano actual. Su historia, más allá de los títulos, refleja cómo el talento, la disciplina y la resiliencia pueden abrir camino incluso en los contextos más complejos.