La Euroliga adopta un modelo tipo NBA para equilibrar el gasto salarial.

La Euroliga ha dado un paso firme hacia la sostenibilidad financiera al implementar un nuevo sistema de control económico inspirado en el modelo de la NBA. La competición comenzó esta temporada a aplicar los llamados Competitive Balance Standards, cuyo objetivo es reducir las brechas económicas entre clubes y fomentar una mayor equidad deportiva.

Este mecanismo, que estará plenamente vigente a partir de la campaña 2027-2028, introduce límites y referencias claras sobre el gasto en nóminas de los equipos. Entre ellos destacan el Low Remuneration Level (nivel mínimo), el Base Remuneration Level (nivel de referencia) y el High Remuneration Level (techo salarial), este último aún pendiente de implementación total.

Siguiendo una lógica similar a la de la NBA, el nuevo modelo establece que los clubes que excedan los límites salariales deberán realizar aportes económicos que serán redistribuidos entre aquellos que se mantengan dentro de los márgenes establecidos.

Tras el cierre del periodo de inscripción de jugadores el pasado 25 de febrero, la Euroliga evaluó el cumplimiento de los equipos. Como resultado, se determinó un fondo total de compensación de 5,438,684 euros, que será repartido entre 15 clubes que cumplieron con los requisitos financieros. Cada uno recibirá 362,579 euros.

En esta fase inicial, las compensaciones están limitadas al 10 % del gasto total en plantilla, como parte de una implementación progresiva del sistema.

Entre los equipos que deberán realizar aportes por exceder el nivel base se encuentran Anadolu Efes, Hapoel Tel Aviv, Olympiacos y Panathinaikos. Este último encabeza la lista con una contribución que alcanza los 3.06 millones de euros.

Por otro lado, el LDLC ASVEL Villeurbanne fue sancionado por no alcanzar el nivel mínimo de remuneración en dos jornadas de la fase regular. El club deberá distribuir 1,280,924 euros entre sus jugadores, además de pagar una multa de 25,000 euros. Asimismo, no podrá inscribir jugadores ni entrenadores hasta regularizar su situación.

La Euroliga subrayó que este modelo se encuentra en una fase de transición, con ajustes progresivos hasta su plena entrada en vigor en la temporada 2027-2028. La iniciativa busca no solo controlar el gasto, sino también fortalecer la competitividad del torneo, evitando desequilibrios extremos entre los clubes.

Con esta medida, la Euroliga se alinea con las grandes ligas profesionales del mundo en su intento por combinar sostenibilidad económica y espectáculo deportivo, en un contexto donde el crecimiento financiero del baloncesto europeo exige nuevas reglas de juego.

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