Casi un año después de que fuera anulado el primer proceso judicial, este martes comienza en Buenos Aires un nuevo juicio por la muerte del exfutbolista Diego Armando Maradona, fallecido el 25 de noviembre de 2020 a los 60 años tras sufrir un paro cardiorrespiratorio mientras se encontraba bajo cuidados domiciliarios.
El proceso anterior, iniciado el 11 de marzo de 2025, quedó invalidado el 29 de mayo del mismo año luego de que se descubriera la participación irregular de la jueza Julieta Makintach en la grabación clandestina de un documental titulado Justicia Divina. Durante ese juicio se llevaron a cabo 21 audiencias y declararon 44 testigos, incluidas las hijas del astro, Dalma, Gianinna y Jana Maradona.
La anulación del proceso tuvo un fuerte impacto emocional en la familia. Jana Maradona expresó en diciembre pasado que fue como si su padre “se hubiera vuelto a morir”, aunque valoró que el juicio permitió exponer responsabilidades individuales. “Quiero que se complete el juicio y que se sepa la verdad, ni más ni menos”, afirmó.
En esta nueva instancia judicial, siete profesionales de la salud vuelven al banquillo acusados de presunta negligencia médica. Entre ellos se encuentran el neurocirujano Leopoldo Luque, médico de cabecera de Maradona; la psiquiatra Agustina Cosachov; el psicólogo Carlos Díaz; la doctora Nancy Forlini, coordinadora de Swiss Medical; el médico Pedro Di Spagna; el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón.
Uno de los ejes centrales del juicio será nuevamente la decisión de mantener al exfutbolista en una internación domiciliaria, así como la calidad de la atención brindada. La fiscalía sostiene que el equipo médico “ignoró y menospreció” síntomas compatibles con una insuficiencia cardíaca, lo que podría haber derivado en un desenlace evitable.
En particular, se cuestiona el rol de Cosachov, a quien se acusa de una administración inadecuada de la medicación y de no haber intervenido correctamente durante la reanimación, siendo la única médica presente al momento del fallecimiento. Por otro lado, la defensa de algunos imputados argumenta la falta de pruebas contundentes, como en el caso del psicólogo Díaz, destacando que Maradona no presentaba alcohol ni drogas en sangre.
El abogado defensor de Luque, Francisco Oneto —quien también representa al presidente Javier Milei en otras causas—, aseguró que se ha preparado revisando casos judiciales emblemáticos, como el de O. J. Simpson, en busca de estrategias para la defensa.
La causa vuelve así a poner bajo la lupa no solo la actuación de los profesionales involucrados, sino también las decisiones médicas que rodearon los últimos días de una de las figuras más icónicas del fútbol mundial. El nuevo juicio buscará determinar si existieron responsabilidades penales en la muerte de Maradona y, sobre todo, si su fallecimiento pudo haberse evitado.