Rory McIlroy repite en Augusta y se une a leyendas con su segunda chaqueta verde consecutiva.

Augusta, Georgia. — Rory McIlroy volvió a escribir su nombre con letras doradas en la historia del golf al conquistar el Masters de Augusta por segundo año consecutivo, consolidándose como uno de los grandes de su generación y entrando en un selecto grupo de campeones múltiples.

A diferencia de su emotiva victoria del año anterior —cuando cayó de rodillas en el green del hoyo 18 tras completar el ansiado Grand Slam—, esta vez McIlroy celebró con los brazos en alto, aunque el camino hacia la gloria volvió a estar lleno de tensión y dramatismo.

El norirlandés tuvo que sobreponerse a una montaña rusa de emociones durante el torneo. Luego de perder una ventaja de seis golpes en la tercera ronda, arrancó el domingo final dos golpes por detrás de Cameron Young y Justin Rose, en una jornada que mantuvo a todos al filo de sus asientos.

La reacción de McIlroy llegó en el momento justo. Con dos birdies clave alrededor del temido Amen Corner, recuperó el liderato y se encaminó hacia una victoria que lo coloca junto a leyendas del deporte como Tiger Woods, Nick Faldo y Jack Nicklaus entre los pocos golfistas que han logrado ganar el Masters en años consecutivos.

“Pensé que era muy difícil ganar el año pasado por todo lo que significaba el Grand Slam, pero este año me di cuenta de que simplemente es muy difícil ganar el Masters”, expresó McIlroy tras finalizar el torneo. “Es simplemente increíble”.

El cierre no estuvo exento de drama. En el hoyo 15, un arriesgado golpe con wedge estuvo cerca de convertirse en un error costoso. En el 16, un putt complicado casi le arrebata el par. Y en el 17, salvó con un chip magistral.

El momento de mayor tensión llegó en el hoyo 18, cuando su golpe de salida se desvió peligrosamente. “Diría que ese fue el momento de mayor estrés, no saber dónde estaba mi bola”, confesó.

A pesar de ello, McIlroy logró resolver con temple: un golpe de recuperación, salida de bunker y dos putts le aseguraron un bogey suficiente para firmar una ronda de 71 golpes y sellar la victoria por un golpe sobre Scottie Scheffler.

Durante la ceremonia, el campeón recordó sus palabras del año anterior, cuando prometió regresar para volver a vestir la chaqueta verde. “Mi mensaje fue que estaba deseando volver y ponérmela otra vez… no estaba del todo equivocado”, dijo entre sonrisas.

Con este triunfo, McIlroy no solo reafirma su dominio en Augusta National, sino que también consolida su legado en el golf mundial, demostrando que, incluso después de alcanzar la cima, todavía tiene hambre de más historia.

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