Los Ángeles. — Cuando Max Muncy le dijo a su mánager Dave Roberts que estaba cerca de producir ofensivamente, no era solo optimismo. Era una advertencia.
Y la cumplió con creces.
El antesalista de los Los Angeles Dodgers protagonizó una noche inolvidable al conectar tres jonrones, incluido un cuadrangular decisivo en la novena entrada, que selló la victoria 8-7 sobre los Texas Rangers el viernes por la noche.
“Todavía pienso en la primera vez que lo hice. Conseguir la victoria encima es genial”, expresó Muncy tras el encuentro, en el que se fue de 5-4 con cinco carreras anotadas y tres impulsadas.
La exhibición de poder coincidió con una velada simbólica en el estadio, donde se celebraba un bobblehead en honor a Shohei Ohtani y su histórica actuación de tres jonrones en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional del año pasado.
Muncy no se quedó atrás.
Con su primer cuadrangular en la segunda entrada alcanzó los 211 jonrones con los Dodgers, y con el segundo superó a Steve Garvey en la lista histórica del club. Ahora ocupa en solitario el tercer lugar, solo por detrás de Ron Cey (228) y Eric Karros (270).
“Garvey es un icono de los Dodgers… adelantarle es algo muy especial para mí. Espero poder seguir escalando”, afirmó.
Muncy se convirtió en el primer jugador de Grandes Ligas en conectar tres jonrones, incluyendo un walk-off, desde Jack Suwinski en 2022, y apenas el segundo jugador de los Dodgers en lograrlo desde Don Demeter en 1959.
Además, sumó su vigésimo juego de múltiples cuadrangulares en su carrera y reafirmó su valor como uno de los veteranos más importantes del equipo en su novena temporada con la franquicia.
Durante la pretemporada, los Dodgers le otorgaron una extensión de contrato por un año que lo mantiene ligado al equipo hasta 2028. Para Roberts, este respaldo ha sido clave:
“Él sabe que creemos en él… eso le da tranquilidad para enfocarse en su juego”, señaló el dirigente.
La actuación de Muncy también refleja su recuperación tras una dura lesión sufrida en 2021, cuando un desgarro del ligamento colateral cubital y una dislocación del codo izquierdo lo dejaron fuera de la postemporada.
Hoy, completamente sano, el jugador asegura sentirse en su mejor momento:
“Me siento bien, me muevo mejor y estoy leyendo bien la pelota”.
Parte de esa mejoría también se debe a cambios fuera del terreno. Muncy llegó a los entrenamientos con 17 libras menos, tras ajustar su dieta —incluyendo un sacrificio significativo:
“Nos encanta el pan en casa, pero tuve que recortarlo”.
Además, priorizó la movilidad y la velocidad sobre el entrenamiento de fuerza, lo que ha mejorado su rendimiento defensivo y ofensivo.
Más que una noche brillante, la actuación de Muncy envía un mensaje contundente: está de vuelta y listo para ser pieza clave en las aspiraciones de los Dodgers.
Y como él mismo lo anticipó, solo era cuestión de tiempo.