El derecho dominicano Luis Castillo sigue consolidando su legado en las Grandes Ligas. El pasado lunes, el lanzador alcanzó la marca de los 1,500 ponches en su carrera, tras abanicar a Aaron Judge durante una dominante actuación frente a los Yankees de Nueva York.
Castillo logró el hito en el marco de una sólida salida en la que trabajó seis entradas en blanco, permitiendo apenas dos imparables y recetando siete ponches. Su dominio fue evidente desde el inicio, manteniendo sin hits a la ofensiva rival hasta el cuarto episodio.
“Es una cifra importante”, expresó el serpentinero al referirse a la marca alcanzada. “Nos tomó nueve años llegar hasta aquí”.
El histórico ponche llegó con un lanzamiento poco habitual: un pitcheo con un movimiento inusual hacia la parte interna de la zona, que el propio Castillo describió como una mezcla entre splitter y cambio de velocidad. “Fue un movimiento muy extraño. Jamás en mi vida había lanzado una bola con ese tipo de movimiento”, explicó.
A lo largo de su presentación, Castillo se apoyó en su poderosa recta y su slider, manteniendo fuera de balance a los bateadores neoyorquinos. Su control y capacidad para mezclar lanzamientos fueron claves para neutralizar una de las alineaciones más peligrosas del béisbol.
Al finalizar su labor, el público en Seattle lo despidió con una ovación, reconociendo tanto su actuación como el logro alcanzado.
Pese a su brillante salida, Castillo no pudo llevarse la victoria, ya que el partido se empató tras su salida del montículo. El encuentro se mantuvo igualado hasta la novena entrada, cuando Cal Raleigh conectó el imparable decisivo que dio el triunfo 2-1 a los Marineros.
Esta actuación podría marcar un punto de inflexión para el lanzador de 33 años, quien busca reivindicarse tras una temporada anterior con altibajos. Con su experiencia y talento, Castillo demuestra que aún tiene mucho que ofrecer en la lomita.