Alcaraz se luce en Miami y vence a la joven promesa Joao Fonseca en un vibrante duelo de exhibición.

Miami vivió una noche de tenis y espectáculo este lunes con la victoria del número uno del mundo, Carlos Alcaraz, sobre la joven estrella brasileña Joao Fonseca en un partido de exhibición disputado en el estadio de los Marlins. El español se impuso por 5-7, 6-2 y 10-8 en un encuentro lleno de sonrisas, guiños al público y golpes de enorme calidad.

La cita reunió a 14.100 aficionados, entre ellos figuras del deporte como Sergio Busquets y Jordi Alba —recién proclamados campeones de la MLS con Inter Miami— y el legendario Ronaldo Nazario. El ambiente fue festivo desde el inicio, en un duelo que enfrentaba por primera vez a Alcaraz, de 22 años y ganador de cuatro Grand Slams entre 2024 y 2025, con Fonseca, de 19, ya ascendido al puesto 24 del ránking y campeón este año en Buenos Aires y Basilea.

Alcaraz había advertido que su objetivo era divertir al público, y cumplió con creces. Se rió de sus propios fallos, interactuó con los aficionados y hasta se revolcó en la pista tras errar una volea sencilla. Entre bromas, dejó también destellos de la magia que lo ha convertido en la cara del tenis mundial: dejadas milimétricas, derechas a más de 160 km/h y una variedad de golpes que encendieron al estadio.

Fonseca respondió con solidez y potencia, especialmente apoyado en una derecha que promete darle muchas alegrías en el futuro. Ese nivel le permitió recuperar dos quiebres en el primer set y llevarse la manga inicial por 7-5 tras resistir la presión del español en los juegos finales.

Impulsado por una nutrida afición brasileña, Fonseca arrancó el segundo set con autoridad y se escapó 5-0, aprovechando que Alcaraz priorizaba el espectáculo sobre la precisión. El murciano maquilló el resultado con dos juegos consecutivos, pero el 6-2 obligó a decidir el encuentro en el super tiebreak.

En el desempate, Fonseca tomó la delantera, pero Alcaraz tiró de experiencia en momentos tensos. Las sonrisas se transformaron en concentración y el español firmó varios golpes decisivos —derechas demoledoras y voleas quirúrgicas— para cerrar el partido 10-8.

Más allá del resultado, el partido dejó la sensación de estar ante el inicio de una rivalidad creciente. Fonseca ya ha demostrado que puede desafiar a la élite, y Alcaraz, competitivo incluso en una exhibición, dejó claro que será difícil bajarlo de su pedestal.

Si ambos mantienen su progresión, Miami podría haber presenciado el primer capítulo de muchos enfrentamientos en los grandes escenarios del tenis mundial.

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