Lionel Messi volverá a encontrarse frente a un fantasma del pasado cuando el Inter Miami dispute este sábado la primera final de la MLS de su historia. Entre el argentino y el ansiado título se interpone Thomas Müller, el alemán que ha sido una constante pesadilla en algunos de los capítulos más dolorosos de su carrera.
A sus 38 años, Messi llega como máximo artillero de la fase regular —29 goles en 28 jornadas— y con un rendimiento aún más letal en los playoffs, donde suma seis tantos en cinco partidos. El Inter Miami, que hace apenas un año languidecía en el fondo de la clasificación, jugará por el trofeo en su estadio Chase Stadium, impulsado por la figura de su capitán y por un entorno que vive una auténtica revolución futbolística desde su llegada.
Pero enfrente estará un viejo conocido. Müller, de 36 años, fichó en agosto por el Vancouver Whitecaps y tuvo un impacto inmediato, anotando ocho goles en 11 encuentros. Su presencia ha elevado también el nivel del conjunto canadiense, uno de los equipos con mejor fútbol de la temporada.
Desde que sus caminos se cruzaron por primera vez hace 15 años, Müller se ha convertido en la “bestia negra” de Messi. El historial entre ambos es contundente: el alemán ha salido vencedor en siete de diez enfrentamientos.
El episodio más recordado ocurrió en la final del Mundial de Brasil 2014, donde Alemania frustró el sueño de Messi con un gol de Mario Götze en el alargue. Pero no fue la única herida. En Sudáfrica 2010, Alemania goleó 4-0 a Argentina en cuartos de final, con un tanto inicial de Müller. Y en 2020, ya a nivel de clubes, el Bayern Munich aplastó al Barcelona de Messi por 8-2 en Lisboa, una de las derrotas más duras en la historia reciente del fútbol europeo.
Pese a este historial adverso, Messi también ha tenido momentos luminosos frente al alemán, como el 3-0 del Barcelona al Bayern en semifinales de Champions 2014/15, camino a su cuarta y última Orejona.
Müller ha definido esta final como un cruce que “deseaba”. Aunque ha restado dramatismo señalando que “no es Messi contra Müller”, reconoce que un duelo de esta magnitud aumenta la atención mundial sobre el partido.
“Cuando tienes un enfrentamiento como este, más personas están mirando. Y si más personas observan, el valor para ti como jugador y para tu equipo es mucho mayor. Es una gran final. Aquí estamos. Es genial para todos”, afirmó el alemán.
Para Messi, ganar su primer título de la MLS tendría un valor especial: darle a Inter Miami un trofeo fundacional en una liga que ha abrazado su figura como pocas veces se ha visto. Para Müller, sería la oportunidad de reafirmar su dominio histórico sobre el argentino y coronar su desembarco en el fútbol norteamericano.
El Chase Stadium será el escenario de un choque que combina historia, revancha y dos carreras legendarias que vuelven a cruzarse cuando parecía que sus capítulos estaban ya escritos. El fútbol, una vez más, guardaba una página más para Messi y Müller.