Luis Benítez, un ícono del taekwondo dominicano y pionero en el escenario continental, será exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano en la Clase 2025, reconociendo así una carrera forjada con disciplina, logros históricos y resiliencia ante las adversidades físicas. La ceremonia se celebrará el domingo 16 de noviembre en el auditorio del Pabellón, ubicado en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte.
Con esta distinción, Benítez se convertirá en el cuarto atleta de taekwondo en alcanzar la inmortalidad deportiva en República Dominicana, sumándose a las leyendas Iván Tejeda (2008), Ramón Smith (2016) y Gabriel Mercedes (2021). Su elección fue anunciada por el doctor Dionisio Guzmán, presidente del Comité Permanente del Pabellón de la Fama, quien destacó la trascendencia de su legado.
Benítez, nacido en Santiago el 5 de diciembre de 1981, escribió su nombre en la historia grande del deporte nacional al convertirse en el primer dominicano en conquistar una medalla de oro en taekwondo en unos Juegos Panamericanos, hazaña lograda en Santo Domingo 2003, al vencer en la final al cubano Yosvany Pérez en la categoría de los 68 kilogramos.
Cuatro años antes, en Winnipeg 1999, ya había hecho historia al ser el primer quisqueyano en obtener una medalla panamericana en su disciplina, una plata que le supo a oro, especialmente por haber competido lesionado. Durante esa final, cayó en una controversial decisión ante Steven López, quien luego se consagraría como el taekwondoísta más laureado de la historia. Aquella derrota, lejos de debilitarlo, lo impulsó a regresar con más fuerza.
El ascenso de Benítez en los escenarios internacionales fue meteórico. En 2001, logró el bronce en el Campeonato Mundial de Jeju, Corea del Sur, en la categoría de los 67 kilogramos. Este logro lo convirtió en el tercer dominicano en alcanzar una medalla mundial en taekwondo, detrás de Iván Tejeda y Gabriel Mercedes.
Ese mismo año, protagonizó un hito al derrotar en la ronda de 32 al surcoreano Hwa-Sun Moon, marcando la primera victoria de un dominicano sobre un anfitrión coreano en un mundial. Posteriormente venció a rivales de Cuba, Turquía y Estados Unidos, mostrando una consistencia y nivel técnico que lo colocaron entre los mejores del planeta.
A nivel continental, fue campeón del Campeonato Panamericano de 2004 en Santo Domingo, tras una impresionante cadena de victorias que incluyó triunfos sobre oponentes de Canadá, Venezuela y México. También obtuvo plata en la versión del año 2000, celebrada en Oranjestad, Aruba.
Además de sus éxitos globales, Benítez brilló en competencias regionales. En 1997 y 2000 se coronó campeón del Campeonato del Caribe, y obtuvo bronce en la edición de Mayagüez. Ganó oro en el Abierto de México de 1998 y bronce en 1999, sumando preseas que consolidaron su estatus en el continente.
Fue también figura clave de la selección nacional por más de una década y un referente en los Juegos Deportivos Militares, donde ganó su división en cuatro ocasiones, además de una medalla de plata.
La brillante trayectoria de Benítez no pasó desapercibida para la prensa especializada. Fue nombrado Atleta del Año por la Asociación de Cronistas Deportivos de Santiago (ACDS) en seis ocasiones (1998, 1999, 2000, 2001, 2003 y 2004) y en dos por la Asociación de Cronistas Deportivos de Santo Domingo (ACD). En 2003, el Comité Olímpico Dominicano lo galardonó como el mejor atleta de taekwondo en la Gala Olímpica.
Sin embargo, su historia también es la de un campeón que tuvo que enfrentar obstáculos. Lesiones recurrentes en sus rodillas le impidieron completar el ciclo olímpico, pese a haber clasificado a los Juegos de Sydney 2000 y Atenas 2004. “Creo que las lesiones me impidieron ser un medallista olímpico porque tenía las condiciones para serlo, sin lugar a duda”, expresó con honestidad.
Con su exaltación al Pabellón de la Fama, Luis Benítez recibirá el reconocimiento eterno por una carrera que inspiró a nuevas generaciones de taekwondoístas y elevó el nombre de República Dominicana en escenarios internacionales. Compartirá esta distinción con otras figuras elegidas en la Clase 2025 como los peloteros José Reyes, José Offerman y Edwin Encarnación; el boxeador Joan Guzmán; el baloncestista Charlie Villanueva; la voleibolista Francia Jackson; los propulsores Gonzalo Mejía y Beato Miguel Cruz, y los atletas Rubel Salomón (karate) y Juan Carlos Jacinto (judo).
Luis Benítez no solo fue un pionero y campeón, fue y sigue siendo un símbolo de entrega, pasión y resiliencia. Desde ya, su nombre está grabado en la historia del deporte dominicano.