Matthew Boyd brilla en el montículo y Chicago responde con poder ofensivo para igualar la Serie Divisional.
CHICAGO — Bajo el cielo iluminado del Wrigley Field y con una afición encendida que reconoció su entrega con una ovación de pie, Matthew Boyd encontró redención. El veterano zurdo lanzó 4.2 entradas en blanco y encaminó a los Cachorros de Chicago a una victoria por 6-0 sobre los Cerveceros de Milwaukee en el Juego 4 de la Serie Divisional de la Liga Nacional, forzando un decisivo Juego 5 este sábado en el American Family Field.
Boyd, quien fue castigado severamente en el Juego 1 con seis carreras permitidas en apenas 30 lanzamientos, respondió con su mejor apertura de la postemporada justo cuando su equipo más lo necesitaba. Apoyado por un jonrón de tres carreras de Ian Happ en la primera entrada, el zurdo se sobrepuso a un inicio incierto y contuvo a una ofensiva de Milwaukee que venía encendida.
“Fue simplemente súper efectivo”, señaló Happ tras el encuentro. “Se mantuvo en control, comandó bien la curva y mantuvo a los bateadores fuera de balance. Estuvo fantástico”.
La victoria no solo marcó la presentación más larga de un abridor de los Cachorros en esta postemporada —igualando la labor de Jameson Taillon en la Serie del Comodín— sino que también se inscribe en los libros de historia del club. Antes de Boyd, solo Jake Arrieta (2015), Lon Warneke (1935) e Hippo Vaughn (1918) habían logrado aperturas sin permitir carreras en partidos de eliminación en playoffs.
El inicio del juego estuvo cargado de tensión. Boyd otorgó boleto a Christian Yelich en el primer turno y el recuerdo de los arranques erráticos de los lanzadores de ambos equipos volvió a hacerse presente —en una serie que ya registra un récord de 21 carreras combinadas en el primer inning, la mayor cifra en la historia de una serie de postemporada.
Sin embargo, Boyd recuperó la compostura rápidamente. Ponchó a Jackson Chourio, provocó un rodado de William Contreras y dominó a Brice Turang con un elevado. A partir de ahí, se apoyó en una combinación precisa de rectas de cuatro costuras y curvas, relegando su habitual cambio de velocidad.
El margen de seguridad llegó temprano. En la parte baja del primer episodio, Happ volvió a castigar al as Freddy Peralta con su segundo jonrón de la serie, esta vez con dos corredores en base. El batazo desató la euforia en las gradas y le dio a los Cachorros una ventaja de 3-0 que no soltarían.
Chicago sumó una carrera más con un sencillo productor de Matt Shaw en el sexto, y los batazos solitarios de Kyle Tucker y Michael Busch en los innings siguientes sellaron el marcador.
Tras retirar a Yelich con corredores en posición de anotar en el quinto —su sexto ponche de la noche—, Boyd abandonó el montículo entre aplausos. Daniel Palencia relevó con autoridad y el bullpen de los Cachorros, que ha sido clave en esta postemporada, volvió a colgar ceros.
“Todo el crédito para Matty Boyd por lo que hizo esta noche”, reiteró Happ.
Con esta victoria, los Cachorros se unen a un grupo selecto: solo cinco equipos antes habían logrado forzar un Juego 5 tras perder los dos primeros encuentros como visitantes en una serie con formato 2-2-1. Solo tres de ellos completaron la remontada.
Ahora, la serie se traslada de nuevo a Milwaukee, donde todo se definirá este sábado. Y si algo ha demostrado este equipo de Chicago es que sabe jugar con el agua al cuello. La última vez que ganaron tres juegos de eliminación consecutivos fue en la histórica Serie Mundial de 2016. La esperanza se renueva.