Seattle barre a Houston y toma el control del Oeste: Cal Raleigh llega a 58 jonrones.

HOUSTON – Los Marineros de Seattle no pudieron elegir mejor momento ni mejor rival para dar su golpe sobre la mesa en la División Oeste de la Liga Americana. Con una barrida de tres juegos ante los Astros de Houston, Seattle no solo tomó el liderato de la división, sino que lo hizo con autoridad, saliendo del Minute Maid Park con una ventaja de 3.0 juegos —y 4.0 si se considera el desempate directo— a falta de solo seis partidos en el calendario regular.

El domingo, los Marineros sellaron la barrida con una contundente victoria 7-3, impulsada por un segundo inning explosivo. El venezolano Eugenio Suárez abrió la ofensiva con un doble productor, seguido por el cuadrangular número 58 de Cal Raleigh en la temporada y un grand slam de J.P. Crawford que silenció a los más de 40,000 aficionados presentes en el estadio.

«No pudimos haber pedido más en una serie de tres partidos«, expresó Cal Raleigh, quien continúa en la conversación por el premio al Jugador Más Valioso de la Liga Americana, en una cerrada disputa con Aaron Judge de los Yankees.

La serie tuvo tintes de redención para los Marineros. El año pasado, fueron los Astros quienes, en este mismo escenario, dejaron fuera a Seattle de la contienda. Esta vez, fue el equipo del noroeste el que impuso condiciones desde el primer juego, donde blanquearon a Houston, para luego superarlos con marcador global de 17-7 en los tres encuentros.

Seattle, que solo ha clasificado a la postemporada una vez desde el 2001 —en 2022, cuando fue barrido por estos mismos Astros—, ahora se ilusiona con lograr no solo su boleto a los playoffs, sino también su primer título divisional en 24 años.

Por el lado de Houston, la serie fue un desastre. El único momento de alegría llegó el sábado con un grand slam del dominicano Jeremy Peña. Fuera de eso, los Astros lucieron desorientados en todas las facetas del juego.

Tras haber tenido una ventaja de siete juegos sobre Seattle a mitad de temporada, los actuales campeones de la Liga Americana han sufrido una caída libre. Hoy, si la temporada terminara, estarían fuera de los playoffs, empatados con Cleveland en el último Comodín, pero perdiendo el desempate frente a los Guardianes.

Para colmo, los Astros ya no controlan su destino. Les restan seis partidos: tres contra los Atléticos en West Sacramento y tres más frente a los Angelinos en Anaheim.

Seattle regresa a casa con la motivación por las nubes para enfrentar a los Rockies, el equipo con el peor récord de las Grandes Ligas, antes de cerrar contra los Dodgers. Con la clasificación en sus manos y la posibilidad de celebrar ante su afición en el T-Mobile Park, los Marineros no quieren adelantarse a los festejos, pero saben que el momento es suyo.

La historia les ha sido esquiva por más de dos décadas, pero este septiembre, Seattle está escribiendo un nuevo capítulo. Y lo hace con poder, confianza y, sobre todo, con una barrida inolvidable sobre su verdugo de años recientes.

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