La estadounidense volvió a romper la barrera de los 48 segundos y se consagró como una de las grandes estrellas del atletismo mundial, junto a Armand Duplantis.
TOKIO — La vigésima edición del Campeonato Mundial de Atletismo concluyó con actuaciones históricas que quedarán grabadas en los libros del deporte. Entre ellas, la estadounidense Sydney McLaughlin-Levrone brilló con fuerza al demostrar que su dominio no se limita a los 400 metros con vallas. En Tokio, dejó claro que es una seria aspirante al doblete en los próximos grandes eventos internacionales: el Mundial de Beijing 2027 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
McLaughlin-Levrone, de 26 años, sorprendió al mundo al cruzar la meta en 47.78 segundos en la final individual de los 400 metros planos, superando a la dominicana Marileidy Paulino, quien también bajó de los 48 segundos con un tiempo de 47.98. Ambas firmaron una final histórica: la primera en la que las ocho competidoras corrieron por debajo de los 49 segundos.
Solo dos días después, la nacida en Nueva Jersey volvió a romper la barrera de los 48 segundos, esta vez como ancla del relevo 4×400 de Estados Unidos. En una pista mojada y con una ventaja cómoda, remató el oro para el equipo estadounidense con un impresionante parcial de 47.82 segundos, consolidando su posición como una de las figuras más dominantes del atletismo contemporáneo.
La actual doble campeona olímpica en 400 vallas ha dejado entrever su ambición de intentar un desafío inédito: conquistar el oro tanto en vallas como en los planos, una hazaña jamás lograda por una atleta. De cara a Beijing 2027 y Los Ángeles 2028, el mundo estará observando de cerca su evolución.
El sueco Armand Duplantis volvió a demostrar que no tiene límites. Ya con su tercer oro mundial en el bolsillo, se enfrentó a la barra de 6.30 metros, y tras dos fallos, logró superarla en su tercer intento, firmando su decimocuarto récord mundial en el salto con pértiga. La celebración fue inmediata y emotiva: corrió directo a la grada para besar a su prometida, Desiré Inglander, ante 60.000 espectadores que estallaron en aplausos.
El presidente de World Athletics, Sebastian Coe, bromeó al respecto: “Si bate el récord dos veces más, no habrá ni fiesta de Navidad ni de verano”, en referencia al bono de 100.000 dólares por cada plusmarca establecida.
Quien también dejó su marca fue Melissa Jefferson-Wooden, que emuló a leyendas como Usain Bolt al firmar un triplete de oros en velocidad: 100 metros (10.61), 200 metros (21.68) y el relevo 4×100 metros (41.75). Su dominio en la pista fue total y confirma el relevo generacional en el sprint femenino.
Por quinta edición consecutiva, Estados Unidos dominó el medallero con 16 oros y un total de 26 medallas, muy por delante de Kenia, que fue segunda con 7 oros y 11 medallas en total.
Otros atletas estadounidenses también se coronaron con doble oro gracias a los relevos, como Noah Lyles (200 m y 4×100 m), Lynna Irby-Jackson (4×400 m y 4×400 m mixto) y la propia McLaughlin-Levrone.
La española María Pérez volvió a hacer historia al conquistar el oro en 20 km y 35 km marcha, repitiendo la gesta de Budapest 2023. Con esto, suma cuatro títulos mundiales, igualando hazañas que solo leyendas como Bolt, Farah y Lewis habían conseguido: doblete dorado en dos Mundiales consecutivos.
“Vine a superarme a mí misma, no a hacer historia… y lo logré”, declaró la andaluza con emoción.
En las pruebas de fondo, la keniana Beatrice Chebet dominó tanto en los 5.000 como en los 10.000 metros, como ya había hecho en París 2024. Su duelo con Faith Kipyegon en los 5.000 metros fue uno de los momentos más esperados del Mundial, y lo resolvió con una victoria en 14:54.36.
Kipyegon, por su parte, se llevó su cuarto oro consecutivo en 1.500 metros, mientras que el joven Emmanuel Wanyonyi puso la guinda al medallero keniano con su oro en 800 metros (1:46.81).
Tokio 2025 pasará a la historia no solo por los récords, sino por consolidar a nuevas leyendas del atletismo. Duplantis y McLaughlin-Levrone fueron los grandes rostros de este Mundial, pero nombres como Jefferson-Wooden, María Pérez y Beatrice Chebet también brillaron con luz propia. El camino hacia Beijing 2027 y Los Ángeles 2028 ya está en marcha… y el listón está más alto que nunca.