La leyenda del tenis revela en sus memorias su adicción a la cocaína y su lucha contra el cáncer de próstata
El extenista sueco Björn Borg, una de las figuras más icónicas en la historia del tenis, ha hablado por primera vez sobre su pasado con las drogas y una reciente batalla contra el cáncer de próstata. La confesión aparece en sus memorias tituladas Hjärtslag (Heartbeats: A Memoir), publicadas este jueves.
Borg, de 69 años, fue un revolucionario en el mundo del tenis, ganando cinco títulos consecutivos en Wimbledon y seis en Roland Garros, antes de retirarse abruptamente a los 26 años, en 1983. Sin embargo, su vida fuera de las canchas fue mucho más turbulenta de lo que el público conocía.
“La primera vez que probé la cocaína, sentí un impulso tan fuerte como el que alguna vez me había dado el tenis”, escribe Borg, refiriéndose a una noche a principios de los años 80 en la legendaria discoteca neoyorquina Studio 54.
Según relata en el libro, su periodo más oscuro ocurrió en Milán, durante su matrimonio con la cantante italiana Loredana Bertè. Rodeado de malas compañías y con fácil acceso a drogas y pastillas, Borg cayó profundamente en la adicción.
Uno de los episodios más dramáticos sucedió en 1996, cuando sufrió un colapso por síndrome de abstinencia bajo un puente en Países Bajos. Se encontraba allí para disputar un partido de veteranos.
“Cuando desperté en el hospital, mi padre estaba ahí, sin decir nada. Me avergonzaba como un perro”, confesó el extenista en el programa sueco Skavlan, transmitido por el canal público SVT.
Además de su historia con las drogas, Borg también revela en sus memorias que fue diagnosticado con cáncer de próstata en septiembre de 2023.
“Existe riesgo de propagación, y es algo con lo que tendré que vivir durante algún tiempo, con la angustia de saber, cada seis meses, si el cáncer ha sido detectado a tiempo”, explicó.
Durante la entrevista televisiva, el sueco aseguró que actualmente se encuentra bien de salud y realiza actividad física todos los días, aunque reconoció que no ha vuelto a jugar al tenis en los últimos seis años.
Borg también se refirió al delicado tema del dopaje en el tenis, asegurando que “existe entre los júniors” y expresó su desconcierto por el caso del italiano Jannik Sinner, actual número dos del mundo, quien recientemente retomó la colaboración con su antiguo preparador físico, Umberto Ferrara, implicado en un caso de dopaje que le valió una suspensión de tres meses.
“Despidió a uno de sus entrenadores, su preparador físico. Y luego, una vez que todo se calmó, retomó a ese mismo preparador físico. Me resulta muy extraño. No sé más”, comentó.
Björn Borg no solo dejó una marca indeleble en la historia del tenis por su estilo imperturbable y su talento precoz, sino que ahora también emerge como un ejemplo de resiliencia. Con Hjärtslag, el sueco busca cerrar un ciclo, enfrentando públicamente los demonios que marcaron su vida lejos de la gloria deportiva.