Juan Soto, sin ser el más rápido, coquetea con un histórico 40-30.

Cuando comenzó la temporada 2025, pocos —si es que alguien— habrían imaginado que Juan Soto estaría cerca de lograr un hito reservado para los jugadores más explosivos del béisbol. Hoy, con 19 juegos restantes en el calendario regular, el jardinero dominicano está a un paso de convertirse en el primer jugador de esta campaña en registrar al menos 30 jonrones y 30 bases robadas. Y aún más sorprendente: tiene posibilidades reales de alcanzar el codiciado club 40-40.

Soto, quien el sábado robó su base número 29 en la derrota de los Mets ante los Rojos de Cincinnati, ha sumado a su arsenal ofensivo una herramienta que no figuraba como una de sus principales virtudes: la velocidad en las bases. Su total de robos en 2025 ya ha más que duplicado su mejor marca anterior —12 robos en 2019 y 2023— y lo coloca a solo una base de otro hito personal.

Pero el logro no se detiene ahí. Con 38 jonrones en su cuenta y el bate encendido —reflejado en su OPS de .925— Soto también amenaza con convertirse en el primer pelotero en esta temporada en unirse al exclusivo club 40-30, e incluso, dependiendo de cómo termine septiembre, al aún más selecto 40-40.

Lo más intrigante del caso es que Soto está logrando esto sin poseer una velocidad élite. De acuerdo con Baseball Savant, su velocidad de sprint se encuentra un 15% por debajo del promedio de la MLB. En comparación, otros jugadores que se acercan a las 30 bases robadas, como José Ramírez, Francisco Lindor y Pete Crow-Armstrong, registran velocidades superiores a los 8,5 metros por segundo.

La transformación de Soto no parece producto de una explosión física repentina, sino de una combinación de inteligencia en los senderos, lectura de los lanzadores y un enfoque agresivo pero calculado.

“Está leyendo los juegos como un veterano, robando bases con la cabeza más que con las piernas”, comentó un scout de la Liga Nacional. “No necesita ser el más rápido si sabe exactamente cuándo correr.”

Soto, de 26 años, sigue reafirmando su estatus como uno de los bateadores más completos del juego. Su poder, disciplina en el plato y ahora su amenaza en las bases lo han convertido en una fuerza ofensiva que va más allá de lo que dictan las métricas tradicionales de velocidad.

Con solo unas semanas restantes en la temporada, los ojos del béisbol estarán puestos en él. ¿Podrá Soto sellar un histórico 40-30? ¿O incluso dar el salto al club 40-40, reservado para leyendas como José Canseco, Barry Bonds, Alex Rodríguez y Alfonso Soriano?

La cuenta regresiva ha comenzado.

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