La MLB y la Comisión de Casinos de Ohio investigan al estelar cerrador por presunta participación en una red de apuestas. Además, 282 inversionistas compraron acciones de sus ingresos futuros a través de una plataforma financiera.
El futuro profesional de Emmanuel Clase, uno de los relevistas más dominantes de las Grandes Ligas desde 2021, pende de un hilo. Investigado por una presunta participación en una red de manipulación de apuestas deportivas, su situación podría complicarse aún más si es hallado culpable, no solo por una posible suspensión vitalicia de la MLB, sino también por sus compromisos financieros con inversionistas que apostaron por su carrera.
Desde el 3 de julio, tanto Clase como su compatriota Luis Ortiz están bajo investigación de la Major League Baseball (MLB) y de la Comisión de Control de Casinos de Ohio (OCCC). La OCCC confirmó que está indagando actividades sospechosas ligadas a apuestas en juegos de los Cleveland Guardians, equipo al que pertenecen ambos lanzadores.
A pesar de que oficialmente Clase sigue bajo contrato y suspendido con disfrute de sueldo, su presencia ha sido prácticamente borrada de la organización. Desde el 28 de julio, su casillero fue vaciado en el clubhouse, su nombre eliminado de la tienda oficial y virtual del equipo, y su rol de cerrador pasó al canadiense Cade Smith. Todo esto ocurre mientras Cleveland se aleja de la contienda por los playoffs, a cinco juegos del wild card y a 11.5 del liderato en la Central.
Sin embargo, el posible castigo de la MLB no es el único frente delicado para el lanzador dominicano, oriundo de Río San Juan y con 27 años de edad. Clase también enfrenta posibles complicaciones legales por su vinculación con Finlete, una plataforma financiera con sede en California dedicada al crowdfunding de contratos de atletas.
En septiembre de 2024, el CEO de Finlete, Rob Connolly, confirmó que Emmanuel Clase había cedido un 3 % de sus futuros ingresos salariales a la empresa. A cambio, recibiría hasta 2.5 millones de dólares. Finlete puso estas acciones a la venta en línea, permitiendo que cualquier persona pudiera invertir en los ingresos futuros del pelotero. Según Connolly, hasta agosto de este año se habían vendido solo el 0.3 % de las acciones emitidas, recaudando unos 315,000 dólares de parte de 282 inversionistas. De ese monto, Clase habría recibido 237,000 dólares.
Las acciones preferentes tenían una inversión mínima de 396 dólares, con incentivos adicionales: por ejemplo, quienes invirtieran 50,000 dólares obtendrían un viaje con todos los gastos pagados a Cleveland y una reunión con Clase, beneficios que ahora parecen estar en duda.
Aunque Finlete aclara que los inversionistas asumen ciertos riesgos —incluyendo enfermedades, lesiones, suspensiones o incluso la expulsión de la liga—, una posible sanción de por vida no solo podría afectar los ingresos futuros de Clase, sino también generar demandas civiles si se comprueba que el pelotero ocultó información relevante o violó términos contractuales.
Si es hallado culpable y expulsado de por vida, Emmanuel Clase dejaría de cobrar hasta 26.4 millones de dólares que aún le restan en su contrato con los Guardians, vigente hasta 2028. Pero la situación con Finlete podría derivar en acciones legales si los inversionistas consideran que fueron engañados o mal informados.
La MLB aún no ha emitido un veredicto. El período inicial de investigación concluye este domingo, aunque la liga tiene la facultad de extenderlo. Por su parte, la Comisión de Casinos de Ohio reiteró que su objetivo es «salvaguardar la integridad de las apuestas deportivas en el estado», y confirmó su colaboración estrecha con los investigadores de la MLB.
A medida que se acercan las fechas clave, el caso de Emmanuel Clase se convierte en un ejemplo complejo de cómo los negocios financieros vinculados al rendimiento de atletas pueden amplificar las consecuencias legales y económicas de una investigación disciplinaria. Para el cerrador dominicano, su carrera —y su estabilidad financiera— están ahora en la cuerda floja.