Juan Soto: Bajo el Foco, Pero Lejos de Ser un Fiasco en su Primer Año con los Mets.

Cuando los Mets de Nueva York firmaron a Juan Soto por 765 millones de dólares el pasado invierno, sabían que no solo adquirían a uno de los mejores bateadores de su generación, sino también a un jugador capaz de sostener una franquicia sobre sus hombros. Lo que no sabían era que su primera temporada con el uniforme rayado del Citi Field estaría marcada por una combinación de expectativas desbordadas, un equipo inestable y una prensa que no perdona.

Y aun así, a pesar de todo, Soto no ha sido un fiasco. Ni siquiera cerca de serlo.

Soto comenzó lento. Un OPS de .701 hasta abril —inusualmente bajo para un jugador con su historial— encendió las alarmas entre la prensa neoyorquina y los fanáticos más impacientes. Pero desde entonces, su rendimiento ha ido tomando forma, mostrando señales claras de que el verdadero Juan Soto aún está presente.

Hasta ahora, Soto ha conectado 32 cuadrangulares, ubicándose entre los líderes jonroneros de la Liga Nacional, detrás solo de nombres como Kyle Schwarber y Shohei Ohtani. Además, está en camino de alcanzar los 40 vuelacercas y las 100 carreras impulsadas, incluso con un promedio de bateo de .251, 30 puntos por debajo de su media de por vida.

En una temporada en la que todo ha salido al revés para los Mets —especialmente en el último mes—, Soto ha sido una constante. Ha jugado en 126 de los 128 partidos del equipo, lidera la plantilla en jonrones, porcentaje de embasamiento, carreras anotadas y boletos recibidos. Su OBP de .386 y su slugging de .500, aunque por debajo del .419 y .569 que tuvo en 2024 con los Yankees, siguen siendo élite.

Desde el 1 de junio, su línea ofensiva es de .269/.411/.574, virtualmente idéntica a la que tuvo el año pasado cuando ayudó a los Yankees a llegar a la Serie Mundial. Además, ha sumado una nueva arma a su repertorio: el corrido de bases. Con 20 bases robadas en 21 intentos, Soto ha logrado la mejor marca de su carrera en ese departamento.

Y como si hiciera falta algo más para demostrar su madurez ofensiva, acaba de alcanzar las 100 bases por bolas por sexta vez antes de cumplir 27 años, una hazaña inédita tanto en la Liga Americana como en la Nacional, según la investigadora Sarah Langs.

El entorno tampoco ha ayudado. Los Mets han sido un equipo irregular, víctima de un pitcheo errático y de múltiples colapsos con ventajas desperdiciadas. Tras comenzar con un prometedor récord de 41-24, han caído a 27-36 en sus últimos 63 juegos. Aun así, luego de una contundente victoria por 12-7 sobre los Bravos el viernes —en la que Soto conectó tres hits, anotó dos carreras y remolcó cuatro más— el equipo alcanzó un récord de 68-60, posicionándose medio juego por delante de los Rojos en la carrera por el comodín.

El mánager Carlos Mendoza no ocultó su frustración durante una reciente racha de siete derrotas consecutivas: “Inexplicable, debido a todo el talento que hay en este equipo”, dijo. Sin embargo, la recuperación sigue siendo posible, y Soto es parte esencial de esa esperanza.

Puede que Soto no haya replicado la misma magia que tuvo con los Yankees el año pasado, pero lo cierto es que ha estado presente, ha rendido y ha sostenido a un equipo que, de otro modo, estaría aún más hundido en la tabla.

“Desde el primer día, confiamos los unos en los otros y creemos que podemos llegar a los playoffs”, dijo recientemente. “Solo tenemos que jugar mejor”.

Tiene razón. Aún queda temporada, y aún queda historia por escribir. Juan Soto sigue dando la talla. No ha sido el salvador absoluto que algunos esperaban, pero tampoco ha sido el desastre que otros insinúan. Y si este es su año “flojo”, lo único que hace es confirmar lo extraordinario que es su talento.

Nueva York sigue esperando más. Soto lo sabe. Y si algo ha demostrado a lo largo de su joven pero ya ilustre carrera, es que sabe responder cuando más se le necesita.

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