Fausto “Ceja” Rodríguez: El ídolo que hizo llorar al boxeo dominicano.

A 48 años del trágico accidente que apagó la vida del prometedor boxeador Fausto “Ceja” Rodríguez, el recuerdo de su talento, carisma y futuro prometedor sigue vivo en la memoria del deporte dominicano.

El 14 de agosto de 1977, el país quedó consternado por la noticia: el joven púgil de San Carlos falleció en un accidente automovilístico en la autopista Las Américas, junto a su esposa Bertha y su hijo Fausto Junior. Solo un bebé y su sobrino Luis Rodríguez sobrevivieron al fatal suceso.

Sterling Alcántara, exatleta y reportero gráfico, compartió con el periódico HOY un emotivo testimonio sobre aquel día que, según dice, “marcó para siempre al boxeo nacional”.

“Un día como hoy, el 14 de agosto de 1977, murió en la autopista Las Américas el boxeador ido a destiempo, Fausto Ceja Rodríguez”, expresó Alcántara con visible emoción.

Alcántara recordó que en esos años la autopista era de concreto y los accidentes eran frecuentes. “Los vehículos no se agarraban bien del cemento. Era común que ocurriera un accidente diario”, lamentó.

Con apenas 26 años, “Ceja” Rodríguez se encontraba en la cúspide de su carrera. Apenas una semana antes, había derrotado al estadounidense Alfonso Hayman, una victoria que lo colocaba en ruta para enfrentar al entonces campeón mundial Carlos Palomino. La comunidad boxística veía en él a una figura con potencial para llegar a la cima del boxeo mundial.

“La ciudad, el país lamentó con mucho dolor la partida de este gran boxeador que se pintaba como uno de los grandes del mundo”, dijo Alcántara.

El legado de Fausto “Ceja” no fue olvidado. En octubre de 1978, fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, un reconocimiento póstumo a su entrega, disciplina y al impacto que logró en tan poco tiempo.

“El destino y la autopista Las Américas le hicieron una mala jugada ese día”, concluyó Alcántara.

Hoy, casi medio siglo después, el recuerdo de “Ceja” sigue inspirando a jóvenes atletas y amantes del boxeo. Su historia no solo es una advertencia sobre los peligros de las carreteras de aquel entonces, sino también un símbolo de lo que pudo ser y del vacío que dejó su partida.

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