El nuevo jefe del equipo Red Bull, Laurent Mekies, aseguró que su máxima prioridad es clara: mejorar el monoplaza del equipo para calmar las especulaciones sobre el futuro de Max Verstappen y asegurar su permanencia.
La escudería austriaca, que ha dominado la Fórmula 1 en los últimos años, atraviesa una etapa de transición complicada. En los últimos 12 meses, el rendimiento ha disminuido, alimentando rumores sobre una posible salida del tricampeón mundial. Fuentes cercanas al equipo han confirmado a ESPN que existen cláusulas en el contrato de Verstappen que podrían permitirle marcharse antes de lo previsto.
Aunque una salida inmediata para 2026 parece improbable, el neerlandés fue contundente esta semana al declarar que la clave para su continuidad es contar con un auto competitivo.
“En términos de prioridad, estoy seguro de que Max quiere un auto rápido. Y si le conseguimos un auto rápido, estoy seguro de que se cancelan todas las demás consideraciones”, dijo Mekies el viernes en Bélgica. “El enfoque ahora es conocer al equipo lo más rápido posible, entender cómo podemos apoyarlo y construir el siguiente paso hacia la competitividad”.
La llegada de Mekies se produjo tras la sorpresiva destitución de Christian Horner, el jefe de equipo con el mandato más largo en la historia reciente de la F1. Su salida sacudió al paddock, y el propio Mekies reconoció que no la vio venir.
“Recibí una llamada unas horas antes de que ustedes se enteraran”, reveló. “Fue Oliver Mintzlaff y Helmut Marko quienes me llamaron. Me preguntaron si estaría interesado. Fue completamente inesperado”.
En medio de la sorpresa, Mekies solicitó unas horas para reflexionar, pero terminó aceptando el desafío. “Es Red Bull. Es energía, es espíritu. No puedes decir que no cuando te lo piden. Es un honor y un privilegio”.
A pesar de su salida, Horner ha mostrado apoyo a su sucesor. “Ha sido muy generoso. Fue el primero en mandar un mensaje de texto y el primero en llamar. Nos seguimos comunicando. Es admirable, dadas las circunstancias”, comentó Mekies.
Con el fin de la colaboración con Honda previsto para la próxima temporada, Red Bull se enfrenta a una transformación técnica sin precedentes. La escudería está construyendo sus propios motores en Milton Keynes, mientras se prepara para la nueva era regulatoria que comenzará en 2026, con cambios radicales en aerodinámica y propulsión.
Mekies reconoce que llenar el vacío que deja Horner será imposible. “Nadie puede reemplazarlo. Yo no puedo hacerlo como él. Pero confiaremos en las fortalezas del equipo. Es una oportunidad para empoderar a nuestra gente y construir juntos la próxima ventaja competitiva”.
El mensaje es claro: Red Bull no solo busca mantenerse en la cima, sino también asegurar que Max Verstappen siga siendo el pilar del proyecto. Para ello, la prioridad número uno será siempre la misma: darle el auto más rápido posible.