En un histórico paso hacia la modernización del béisbol, las Grandes Ligas han anunciado el debut oficial del sistema automatizado de bolas y strikes —popularmente conocido como «umpires robot»— durante el Juego de Estrellas de este martes por la noche. Este avance marca un nuevo capítulo en la evolución del arbitraje del deporte, con la mira puesta en su posible implementación completa para la temporada 2026.
Desde 2019, la MLB ha estado experimentando con este sistema en ligas menores, y por primera vez será probado en un escenario de máxima visibilidad. Cada equipo contará con dos desafíos por juego, los cuales podrá retener si el reto es exitoso, lo que añade una nueva capa de estrategia tanto para lanzadores como para bateadores.
Tarik Skubal, ganador del Premio Cy Young y abridor de la Liga Americana en el Juego de Estrellas, reconoció que su percepción de la zona de strike no siempre coincide con la de los árbitros —ni con la del nuevo sistema automatizado.
“Tengo esta cosa en la que pienso que todo es un strike hasta que el umpire lo llama bola”, comentó Skubal en tono ligero, destacando la subjetividad inherente que los lanzadores han aprendido a manejar.
Por su parte, Paul Skenes, abridor de la Liga Nacional, fue más tajante: “Los lanzadores piensan que todo es un strike. Luego vuelves y lo miras, y está a dos, tres bolas de distancia. No deberíamos ser nosotros los que lo desafiemos”. Skenes sugiere que sean los receptores o managers quienes activen los desafíos, un enfoque que parece ganar terreno en los clubes.
La MLB ha definido parámetros específicos para la zona de strike automatizada: el límite superior se fija al 53,5% de la altura del bateador, y el inferior al 27%. La medida se toma desde el punto medio del plato, ubicado exactamente a 8.5 pulgadas del frente y del fondo del home. Esta precisión contrasta con la zona más subjetiva y tridimensional definida por los umpires humanos.
Lanzadores veteranos como Clayton Kershaw, tres veces ganador del Cy Young, se han mostrado a favor. “Estoy de acuerdo con ello. Creo que funciona”, dijo. “Aaron Judge y José Altuve deberían tener cajas de diferentes tamaños… Mientras eso se resuelva, creo que estará bien”.
Durante las pruebas realizadas en los entrenamientos de primavera, los equipos ganaron el 52,2% de sus desafíos. Los bateadores tuvieron éxito el 50% de las veces, mientras que la defensa logró un 54%. Curiosamente, los receptores fueron los más efectivos, con un 56% de aciertos, mientras que los lanzadores acertaron solo el 41% de sus apelaciones.
El sistema será evaluado próximamente por el comité de competencia de la MLB, conformado por 11 miembros, incluidos seis representantes de la gerencia. Rob Manfred, comisionado de las Grandes Ligas, ha adelantado que el objetivo es considerar su implementación a gran escala para 2026.
El histórico exmanager de los Yankees y actual entrenador honorario del equipo de la Liga Americana, Joe Torre, también se mostró a favor del sistema automatizado.
“No podías ignorarlo con toda la tecnología disponible”, señaló, recordando decisiones erróneas que favorecieron a sus Yankees en momentos clave de postemporada. Una de ellas ocurrió en la Serie Mundial de 1998, cuando un lanzamiento aparentemente en zona fue marcado como bola, permitiendo que Tino Martínez conectara un grand slam decisivo.
“¿Feliz de que no hubiera un umpire robot entonces?”, le preguntaron. Torre sonrió: “Posiblemente”, y agregó sin ser cuestionado: “Bueno, sin mencionar el jonrón que Jeter conectó”, en alusión al polémico cuadrangular en 1996 que involucró al joven fan Jeffrey Maier.
El béisbol camina hacia un futuro donde la tecnología será tan protagonista como los jugadores. La implementación de los umpires robot podría ser el cambio más radical desde la introducción de la repetición instantánea. ¿Está el juego listo para ceder parte de su alma humana a la precisión digital? La respuesta podría estar más cerca de lo que creemos.